lunes, 11 de septiembre de 2017

Apuntes sobre el auge y la decadencia del Pueblo durante la Edad Media

Un artículo de Jesús Franco 

‹‹Al actual orden vigente le es imprescindible, para legitimarse como la sociedad perfecta y completa, un desvergonzado falseamiento de los periodos de la historia que son superiores al mundo de hoy››. Félix Rodrigo Mora.

La relación entre las minorías con poder y la gente corriente, esto es, entre el Estado y el Pueblo, es un asunto al que se le presta una escasa atención. Ni las tribunas mediáticas, con su cohorte de paniaguados “intelectuales y artistas”, politicastros, académicos, comunicadores…, ni las clases populares, en general circunscritas a los límites de su privacidad, reflexionan sobre el desigual peso de élites y personas del común en el momento presente. Desequilibrio que es uno de los más agudos de los últimos 2000 años en los territorios de la península Ibérica. Más bien, el panorama es mayoritariamente percibido como “normal”. Lo que prueba la capacidad del ente estatal y la gran empresa, a través del adoctrinamiento por múltiples vías (escuela, publicidad, medios de “información”, industria del ocio…) y métodos (religiones políticas, teorías, consignas…), para desalojar de la mente y del corazón del individuo de a pie valores e ideales como dignidad, libertad, autogestión, verdad o capacidad de pensar por sí mismo. Y la desamparada situación en la que este último se encuentra.
Una irracionalidad que conduce al maridaje entre oprimidos y opresores, a la negación de la lucha de clases, a solicitar de las instituciones remedios para los males y ayudas ante las necesidades, a una resignada calma social.
Pero quienes creen, quien más quien menos, que el actual orden social resulta el más satisfactorio de todos, el cénit del progreso civilizatorio, yerran.
 La libertad para pensar y ser desde uno mismo es negada ab ovo; la libertad para actuar es regulada y vigilada por un entramado de leyes de elaboración ajena, magistrados que nadie ha elegido ni siquiera formalmente y un ejército de ocupación interior, dotado de excelentes instrumentos armamentísticos y tecnológicos; la libertad política no existe, la carta constitucional de 1978 establece el sistema liberal de partidos políticos y parlamentos, localizado en las antípodas de la democracia (a menos que, despreciando el gramo de auto-respeto que podamos conservar, consideremos como tal a la pantomima de introducir cada cuatro años un sobre en una urna); la soledad en las grandes urbes y la ingesta de psicofármacos y otras drogas denotan que la vida relacional es una ruina; la reducción del amor de pareja a una suma de dos egos (más una mascota perruna) que viven para lo zoológico y hedonista muestra la intrascendencia que padecemos; el trabajo asalariado (en caso de tenerlo) es fuente de malestar, por su propia naturaleza servil, cuestión ausente de la agenda de anti-taurinos, “anti-capitalistas”, anti-católicos y demás “críticos” de lo establecido; el decadente estado de salud física de muchos indica que ni sabemos alimentarnos ni cuidarnos ni tenemos voluntad para ello; la desertificación creciente de la península Ibérica ilustra el fracaso de las “políticas públicas” en la gestión del medio natural así como del activismo ecologista, constreñido en lo institucional y leguleyo; la verdad ha sido sustituida por la propaganda y lo emotivo; la ética y las buenas maneras apenas interesan… Y así continuaríamos reflejando nocividades en curso hasta la depresión. 
Una terapéutica adecuada para mitigar el malestar generado por mirar de frente la realidad actual es el estudio de la historia. De la historia que provee de enseñanzas, sean completas o parciales, no de la elaborada con fines legitimadores de lo presente. Las cosas no siempre fueron tan nocivas como lo son hoy. Ni están abocadas a continuar siéndolo. Afirmación simple pero que es olvidada debido a una combinación de teoría del progreso y “fin de la historia”, de repudio del pasado y de inmovilismo, de odio por la objetividad y de desprecio de la capacidad transformadora del hombre.
La historia bien hecha daría cumplimiento a varias exigencias: de un lado satisfaría la necesidad de conocimiento que es propia del ser humano, de otro rendiría tributo a una noción válida en sí misma, la verdad, y de otro señalaría elementos, tanto positivos como negativos (morales, políticos, estratégicos, etc.), que recuperar (ejerciendo de referentes) o descartar.
Las siguientes líneas están elaboradas a partir de “Municipalidades de Castilla y León. Estudio histórico-crítico”, Antonio Sacristán y Martínez, 1877.
*
En la Alta Edad Media se estableció el concejo abierto como institución política popular en el marco de ‹‹grandes y profundos cambios›› acontecidos en los territorios de la península Ibérica no sometidos al dominio islámico. Todos los vecinos serán convocados a participar activa y directamente, con voz y voto, en la gestión de la res publica; poseerán en plenitud vida civil, política y militar.
 Anteriormente, ni los municipios romanos (con la elitista curia) ni los visigóticos (con la figura del conde) conocieron procedimientos democráticos 1. Tales, retrocediendo más en el tiempo, sí se dieron entre los pueblos indígenas, quienes nunca constituyeron una unidad nacional y cuyo amor por la libertad, constancia y valor hicieron de la conquista y colonización romanas arduas empresas, especialmente en lo que hace a los norteños.
El surgimiento de nuevas ideas, instituciones y costumbres tuvo lugar al margen de la voluntad de la monarquía, de escaso poder entonces. Es remarcable, dentro de esta radical mudanza, que en Castilla y León la esclavitud, tal como existió en la Antigüedad, fue ‹‹desconocida››. Así como la ‹‹servidumbre feudal››.
De las deliberaciones de la asamblea vecinal emanaba el derecho consuetudinario, o de usos y costumbres, que precedió a la ley escrita en forma de carta foral. Cuando esto último ocurre ‹‹la constitución municipal se encuentra ya en pleno desarrollo››. Los acuerdos tomados en concejo eran de ‹‹fuerza obligatoria››, lo que informa de su carácter autónomo y soberano, de su ‹‹vida propia›› y existencia diferenciada de la corona, la nobleza y el clero. De una auténtica voluntad popular. 
Sacristán se apoya documentalmente en los fueros municipales, códigos privativos y privilegiados de los vecinos que obstaculizaban ‹‹la acción directa del poder central representado por la corona››. Los pobladores eran todos iguales ante la ley, superándose distinciones de clase y de fortuna. La elección popular de los cargos públicos 2 era anual; ello era un freno a las ‹‹ambiciones particulares››, una búsqueda, mediante el cambio de personas, del mejor gobierno posible y, también, ‹‹garantía de la libertad››. Los concejos gozaban de igualdad política entre ellos. Otras cuestiones sancionadas por los fueros son: la inviolabilidad del domicilio, la tolerancia religiosa 3, la garantía de la seguridad personal 4 y de la propiedad, y la responsabilidad, verdad y honradez con las que habían de ejecutarse los oficios concejiles (jueces, alcaldes, jurados, escribano, mayordomos…).
Una parte del territorio conquistado al estado islámico se destinaba a propiedad comunal. De la que ‹‹cada uno pudo tomar lo suficiente para sus necesidades››. El disfrute de este patrimonio (aguas, pastos, montes, baldíos, etc.) se obtenía ‹‹por el solo hecho de formar parte de la municipalidad››. El aprovechamiento vecinal contribuía a la independencia económica del municipio, complemento de su autonomía política.
Las milicias concejiles fueron la organización del pueblo en armas. Salían a campaña, ora formando parte (considerable) del ejército real, ora ‹‹por su propio acuerdo y de su cuenta y riesgo››. Era deber de todo vecino estar preparado para formar parte de ellas. La hueste concejil (caballería y peones) desempeñó un ‹‹papel importante en todas las guerras de la Edad Media››, logrando numerosas victorias sobre el enemigo andalusí; también en aquellos casos en los que no hubo intervención de ‹‹los demás órdenes del Estado››. A los concejos les posibilitó que se hicieran respetar y ‹‹aun temer››.
En las Cortes, a partir del siglo XII, radicará la participación supra-comarcal del elemento popular por medio de la designación de procuradores, sujetos a ‹‹lo resuelto y acordado›› en la asamblea municipal; siendo, por tanto, meros ejecutores. Este momento es identificado por Sacristán como el ‹‹apogeo›› del estado llano, como una manifestación de su ‹‹preponderancia adquirida››. En el siglo XV, ya inmersos en el declinar de lo democrático, se establecerá como derecho de la corona ‹‹la intervención en el nombramiento de procuradores››, quienes se convertirán en una especie de funcionarios reales.
Por su parte, las hermandades entre concejos, ‹‹acto propio y exclusivo de la autonomía municipal››, tuvo su motivación en ‹‹los agravios y desafueros cometidos por los reyes››. El elemento democrático pretendía así ‹‹poner un dique al desarrollo excesivo del poder real››.
El autor otorga al rey la categoría de ‹‹señor natural››. Esta genuflexión, empero, no le impide afirmar que ‹‹el espíritu democrático de la Constitución castellana nunca reconoció la voluntad del príncipe como fuente de derecho›› ni definir a las comunidades populares como ‹‹un verdadero poder público››, dada la importancia que lograron. El Pueblo no podía ser despreciado ‹‹sin graves peligros››. Tanto en los municipios denominados de realengo como en los de señorío, los habitantes tenían la facultad de ‹‹rechazar con la fuerza toda agresión violenta intentada por ricohombres o infanzones, sin incurrir en responsabilidad por la muerte dada al forzador››. A los nobles, salvo que fuesen ‹‹naturales, vecinos y moradores de las villas aforadas››, se les negó el desempeño de cargos públicos. Incapacidad de la que igualmente padecieron los eclesiásticos: el gobierno y administración de los concejos fue ‹‹completamente laical››; en el terreno político, entre municipios e iglesia existió un ‹‹constante antagonismo››. Asimismo, el monarca carecía de potestad para el nombramiento de los oficios municipales. La corona ejerció de ‹‹regulador›› de la sociedad medieval.
La relación entre la monarquía y el elemento popular estuvo marcada por ‹‹las circunstancias políticas del momento››: la necesidad de combatir militarmente a un peligro común, al Ándalus. El equilibrio de fuerzas se romperá durante la Baja Edad Media en favor de la autoridad real, cuando ésta comenzará a traducir en hechos el proyecto acariciado de una ‹‹dominación ilimitada››. La democracia se verá menoscabada; la libertad política recibirá ‹‹un rudo golpe››.
 El intento de Alfonso X en el siglo XIII de aplicar a las municipalidades una legislación o código general (Fuero Real y Partidas), ajeno a las ‹‹costumbres nacionales››, a un pueblo ‹‹caballeresco y libre››, fracasó debido a la ‹‹tenaz resistencia›› que opusieron aquéllas. Será bajo el reinado de Alfonso XI cuando dicho código alcance sanción legal (Cortes de Alcalá de 1348) y sean traspasados a la corona ‹‹derechos que hasta entonces eran considerados como el escudo más firme de las libertades populares›› 5. Los fueros municipales quedaban relegados a la categoría de ‹‹códigos supletorios››.
La realeza dirigió su ataque a cambiar ‹‹la forma interior de gobierno del municipio››, a introducir en él su influencia. La doble capacidad de electores y elegibles pasará, en las villas al menos, a estar limitada a ‹‹individuos privilegiados››, regidores designados por el monarca que excluirán ‹‹de la dirección de los negocios municipales al Estado llano›› y ambicionarán los cargos de las poblaciones de mayor importancia. Los ayuntamientos perpetuos ejercerán las atribuciones que antes correspondían a ‹‹la asamblea general de ciudadanos›› y serán ‹‹auxiliares de la corona contra las aspiraciones populares››. Estamos ante ‹‹un retroceso hacia la curia romana›› al verse dinamitadas ‹‹las bases fundamentales en que descansaban las franquicias populares››. A partir del reinado de Enrique III (1390-1406), la institución de corregidores permitirá la extensión de las ‹‹miras centralizadoras›› de la corona. Al acrecentamiento del poder real contribuirá significativamente la acción de los Reyes Católicos.
 Se fraguaba una contra-revolución, política y legislativa, a favor del ‹‹principio monárquico››. La rivalidad entre ‹‹el espíritu democrático de las libertades castellanas›› y el deseo de la corona de ensanchar su poder se resolverá del lado de esta última.

NOTAS
1 ‹‹El emperador no representaba otra cosa sino el derecho de conquista impuesto por las armas en la época republicana, y cimentado sobre la sangre y las derrotas de los indígenas: idénticos en el fondo y en la forma eran los títulos alegados por los nuevos invasores››.
2 ‹‹Los vecinos de cada parroquia, reunidos en concejo abierto, discutían libremente entre sí las cualidades de los candidatos y la conveniencia de encomendarles la gestión de los intereses públicos. Todas las diferencias quedaban por fin sometidas a la decisión de la mayoría››.
3 ‹‹Las primeras corrientes de intolerancia se manifestaron por parte de la corona en el reinado de don Fernando III (1240) y a fines del siglo XV en el pueblo››.
4 ‹‹El concejo entero debió acudir a la defensa del ofendido, considerando el ataque a un solo ciudadano como causa de desafuero general››.
5 ‹‹¿Cómo se comprende que las municipalidades, después de tantas pruebas de vitalidad y energía de la defensa de sus derechos, cediesen sin protesta alguna a la voluntad del rey, consintiendo en innovaciones tan contrarias a su índole democrática y opuestas al espíritu y letra de su constitución?››. 

lunes, 31 de julio de 2017

SOBRE LA VERDAD

Un artículo de Félix Rodrigo Mora 

Analisis crítico de los conceptos de post-verdad, pre-verdad y verdad objetiva

Sobre la post-verdad

El Diccionario Oxford ha añadido a su imperial repertorio el término post-verdad. No solo eso, lo ha galardonado como palabra del año 2016  23. Podría alguien pensar que esto presupone la existencia por tanto de una ‘pre-verdad', un instante de verdad actual y un estadio posterior de verdad. Qué por
algún casual la verdad tuviera unas características cronológicas, dependientes de la variable tiempo.
Como si mutara y fuera evolucionando mediante pasa el tiempo. Como si la verdad funcionara como
una tendencia.

Ya que los prefijos ‘post’ y ‘pre' hacen referencia a la temporalidad ¿Es una concepción temporal de la verdad? Podría parecer, pero no. En realidad no es esa la cuestión, sino que se trata de una diferencia substantiva entre unos supuestos hechos objetivos y una percepción que depende de las hoy en día desprestigiadas cualidades de la emoción o puntos de vista subjetivos.

Este término se ha utilizado por la prensa de mayor difusión a nivel mundial para intentar dar su explicación particular a los hechos políticos que han sucedido este 2016. A colación: Brexit, Trump,
Referendum de la Paz de Colombia.

Más allá de estos insignificantes tejemanejes políticos, la preocupación de los grandes medios es la pérdida de credibilidad que estos sufren y la consecuente perdida de ventas. El poder de influir sobre la opinión pública se ve mermado y esto es en definitiva lo que más inquieta en las altas esferas. Estas precisan herramientas de selección y censura, algoritmos5 que controlen como se difunde la información, que minimicen el impacto de las elecciones  mayoritarias y las conmute por aquellas que tengan algún tipo de distintivo de calidad. Se están desarrollando las agencias de calificación de información, que serán las encargadas de valorar, tasar y clasificar las informaciones.

Pero antes que nada, el primer paso es poner la piedra de la justificación filosófica, en este caso semántica. Por lo tanto es necesario hacer una evaluación crítica de este concepto por si fuera este en un futuro perjudicial para los intereses de la libertad de expresión y difusión de ideas fuera de los canales controlados por los poderes establecidos. Post-truth (posverdad): Relativo o referido a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones y las creencias personales.




miércoles, 5 de julio de 2017

Imagen de  Nada está perdido Un sistema monetario y financiero alternativo y sano

SOBERANIA FINANCIERA 

El diseño del sistema financiero es tal que una parte de los prestatarios fracasará en la devolución de sus préstamos al banco
El crecimiento permanente del sistema económico se vuelve imperativo para alimentar las exigencias financieras
Nunca debe haber más deuda que dinero en circulación y por tanto el dinero no puede ser creado como préstamo con interés

Si el sistema monetario es ya de por sí un generador neto de deuda ¿ para qué necesitamos un sistema financiero adicional? La respuesta es simple: PARA NADA. No hay ninguna razón para que la deuda monetaria y la deuda crediticia convivan. El sistema financiero tal y como lo conocemos puede desaparecer ( y el interés con él) siempre y cuando el nuevo sistema monetario adquiera funciones de financiación de la economía real. Para lo cual necesitamos mecanismos diferentes de creación y destrucción de dinero y tratarlo como un flujo en lugar de como un stok.

Necesitamos un nuevo criterio para otorgar el crédito.
La innecesaria superposición entre deuda monetaria y deuda crediticia distorsiona el papel del crédito
NADA ESTÁ PERDIDO por Susana Martín Belmonte ed. Icaria-Antrazyt 2001

PARA SEGUIR LEYENDO EL RESUMEN COMPLETO 

sábado, 1 de julio de 2017

UN VERSO DE DANIEL DEMOIN

Cuando en la memoria  
faltan pedazos de realidad
cuando sobra resignación,
Capitel romanico del  Monasterio del Aguilar del Campo.  Museo Arqueologico Nacional España
en mitad de la derrota
golpeamos con los puños al olvido,
evocamos a los que fueron,
a los que son y serán,
reflejados en un espejo vivo
de transparente voluntad.
                                                                                                                



lunes, 19 de junio de 2017

CONVIVENCIA, COMUNALIDAD Y LENGUAJE

UN ARTÍCULO  DE FELIX RODRIGO MORA 

​El vocablo etimología proviene del griego “étymos”, verdadero, y “logos” palabra y pensamiento, estructura inherente a lo real y leyes universales del ser. Su raíz es el griego “legein”, recoger y acumular. En sentido restringido etimología significa conocimiento sobre la procedencia y variación de las palabras, y en sentido amplio designa el “logos” como “orden del mundo” o totalidad global organizada del ser, que se manifiesta en el lenguaje al que impone un orden inmanente, una modalidad de existencia concreta. Expresa, por tanto, la lógica de lo discursivo, la significación primigenia y más fidedigna del hablar.


Ponencia presentada en “Euskera eta Euskal Sena”, organizada por Euskeraren Jatorria en Irurtzun (Navarra), el 13 de mayo de 2017. Mi intervención oral no se redujo a decir el texto escrito sino que desarrolló algunos de sus contenidos. Puede consultarse en el video de la Jornada.

Eso ha de comprenderse desde la relación dialéctica entre lo enunciado y lo real, al reclamar que todo idioma tenga como referencia el ser, lo que está ahí, fuera e independientemente de la mente pensante (con palabras). Ello suele olvidarse en los estudios etimológicos que conciben la palabra, el lenguaje, como autónomo y autosuficiente, sin conexión con las realidades globales de la sociedad y el individuo. Se ignora que todo idioma es una cosmovisión, una percepción de lo que es. Está la palabra y la cosa nombrada por ella, el idioma y la sociedad del que es vínculo convivencial y manifestación de comunalidad. Con tal comprensión hacemos “legein”, al recoger e integrar el todo, al plasmar la unicidad del ser en el acto de analizar y transmitir...SEGUIR LEYENDO 

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lunes, 15 de mayo de 2017

SISTEMA GENERAL A LA MEDIDA DEL SER HUMANO DE HOY EN DIA

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 Ens dol dir-ho, però l'" economía política"que s'ensenya en escoles superiors, en conferències caríssimes, en revistes especialitzades nacionals i interancionals, d'estil capitalista i d'estil marxista, pateixen d'aquest racioalisme mancat d'elementes essencials de la ciència que esdevé apriorístic, dogmàtic, ideològic, apassionat, proselitsta, bocamoll, adreçata a un públic ple de credulitat acrítica, ple de prejudicis, de tòpics d'eslogan, de fraseologia, que no asseguren res i ho confonen tot, generadores d'impotència, generadores de ciències oficials que no n'encerten ni una, en les quals es complauen les classes pseudo-dirigents, els altas funcionaris d'estat i de la banca, els executius, expertes, professors, els ministres, i el caps de govern i d'Estat i "tutti quanti" pretenen respresentar i dirigirl'opinio pública i la cosa pública en aquesta matèria, essencal per a la vida dels individus, de les nacions i de les societats ( LLuis M Xirinacs )

Nos duele decirlo, pero la " economía política" que se enseña en las escuelas superiores, en conferencias carísimas, en revistas especializadas nacionales e internacionales, de estilo capitalista o estilo marxista , padecen de este racionalismo carente de elementos eseneciales de la ciencia que deviene apriorístico, dogmático, ideológico, apasionado, proselitista, bocazas, dirigido  a un público lleno de credulidad acrítica, lleno de prejuicios, de tópicos de eslogan, de fraseología,  que no aseguran nada y lo confunden todo, generadores de impotencia, generadores de ciencias oficiales que no aciertan ni una, en las que se  complacen las clases pseudodirigentes , los altos funcionarios del estado y de la banca, los ejecutivos, expertos,profesores, los ministros, jefes de gobierno y  del Estado y " tutti quanti" pretenden represenetar y dirigir la opinión pública  y la cosa pública en esta materia, esencial para la vida de los individuos, de las naciones y de las sociedades.


Del  llibre "TERCERA VIA"  editat pel  Centre d'Estudis Joan Bardina i Fundación Randa-LLuis M Xirinacs

PARA ACCEDIR  A LA LECTURA DEL LLIBRE EN CATALÀ  ( una reflexió sobre economía i societat)  CLICA ACÍ 

PARA ACCEDER A  LA LECTURA DEL LIBRO EN CASTELLANO ( una reflexión sobre economía y sociedad)  en proceso de traducción  inacabado  CLICA AQUÍ

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martes, 9 de mayo de 2017

EL ECLIPSE DE LA MORAL un artículo de Heleno Saña

       Un no rotundo al mundo brutalizado de hoy         

     Queridos amigos y compañeros, auditorio todo,

Resultat d'imatges de ETICA HELENO SAÑA    Vivir enteramente y en sentido exhaustivo es vivir compartiendo con los demás lo mucho o poco que podamos ser y tener, que es, a la vez, la condición previa e indispensable para que recibamos lo que ellos puedan darnos a nosotros. Es únicamente de esa recíproca actitud que puede surgir una cultura de la hermandad y solidaridad digna de este nombre. Y si saco a relucir esta vieja ley proclamada una y otra vez por el pensamiento universal es porque hoy se cumple y practica menos que nunca. De ahí que pensar en los otros desinteresada y generosamente se haya convertido en un modo de conducta cada vez más infrecuente. Lo ordinario es optar por un autocentrismo desvinculado de toda motivación transpersonal.

   El rasgo central del ciclo histórico que nos ha tocado vivir es la ausencia del bien, que constituye la raíz de todos las aporías, problemas y tragedias sin fin que la humanidad padece. Existen ciertamente personas que a título personal o unidas a otras consagran lo mejor de su vida a ayudar a los necesitados y a luchar, con mejor o peor fortuna, por un mundo más justo y más humano que el que tenemos hoy, pero el término medio de individuo engendrado por la sociedad tardocapitalista vive de espaldas a toda actividad de carácter altruísta. Y lo peor y más triste de esta manera innoble de ser y de obrar es que sea considerada por quienes la practican como plenamente legítima y como la cosa más natural del mundo. Lo que predomina es la conciencia satisfecha, producto a su vez de la insensibilidad ética que reina en la sociedad de nuestros días.

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