sábado, 4 de agosto de 2018

PREDICANDO EN EL DESIERTO DE LA "DEMOCRACIA"

El documento fue posteriormente enviado por Liebknecht a la prensa alemana, pero ningún periódico lo publicó.  Finalmente, el texto completo de la protesta se conoció vía Suiza, en el Berner Tagewacht.

Resultat d'imatges de Karl Liebknecht

El voto contra los créditos de guerra

"Mi voto contra el proyecto de Ley de Créditos de Guerra del día de hoy se basa en las siguientes consideraciones: Esta guerra, deseada por ninguno de los pueblos involucrados, no ha estallado para favorecer el bienestar del pueblo alemán ni de ningún otro. Es una guerra imperialista, una guerra por el reparto de importantes territorios de explotación para capitalistas y financieros. Desde el punto de vista de la rivalidad armamentística, es una guerra provocada conjuntamente por los partidos alemanes y austríacos partidarios de la guerra, en la oscuridad del semifeudalismo y de la diplomacia secreta, para obtener ventajas sobre sus oponentes. Al mismo tiempo la guerra es un esfuerzo bonapartista por desorganizar y escindir el creciente movimiento de la clase trabajadora.
"El grito alemán "¡Contra el zarismo!" fue inventado para la ocasión -de la misma forma que fueron inventadas las actuales consignas inglesas y francesas- para explotar las más nobles inclinaciones y las tradiciones e ideales revolucionarios del pueblo en beneficio de agitar el odio hacia otros pueblos.
"Alemania, la cómplice del zarismo, el modelo de la reacción hasta este mismo día, no tiene ninguna autorida para erguirse en liberadora de los pueblos. La liberación tanto del pueblo ruso como alemán debe ser obra de sus propias manos.
"La guerra no es tampoco una guerra en defensa de Alemania. Sus bases históricas y su curso desde el comienzo hacen inaceptables las pretensiones del gobierno capitalista de que el propósito por el cual demanda créditos es la defensa de la Patria.
"Una pronta paz, una paz sin anexiones, esto es lo que debemos exigir. Todo esfuerzo en esta dirección debe ser apoyado. Sólo fortaleciendo en forma conjunta y continua las corrientes de todos los países beligerantes que tienen tal paz como su objetivo puede esta sangrienta carnicería ser llevada a su fin. "sólo una paz basada sobre la solidarida internacional de la clase obrera y sobre la libertad de todos los pueblos puede ser una paz duradera. Por lo tanto, es el deber de los proletariados de todos los países llevar adelante durante la guerra una labor socialista común a favor de la paz.
"Yo apoyo los créditos de ayuda a las víctimas con las siguientes reservas: voto gustosamente por todo lo que pueda llevar un alivio a nuestros hermanos en el campo de batalla así como a los heridos y enfermos, por los cuales siento la más profunda compasión. Pero como protesta contra la guerra, contra aquéllos que son responsables por ella y que la han causado, contra aquéllos que la dirigen, contra los propósitos capitalistas para los cuales está siendo usada, contra los planes de anexión, contra el abandono y el olvido total de los deberes solicales y políticos por los cuales el gobierno y las clases son todavía culpables, voto contra la guerra y los créditos de guerra solicitados. 
KARL LIEBKNECHT.
BERLIN, 2 de diciembre de1914.





Fuente de la versión digital: Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones "Leon Trotsky" (CEIP), Buenos Aires. Transcripción/html: Rodrigo Cisterna, abril de 2014.

viernes, 3 de agosto de 2018

GRITOS DESDE EL CAUCA











Un artículo de Rafael Rodrigo Navarro 

La llegada de los comunicados que adjunto  del  Comité de Resistencia Indígena del Cauca Colombiano  (CRIC), me produce un sentimiento de profunda tristeza que deseo compartir con gente querida, en forma de reflexión.  



Se trata de una historia antigua, por desgracia muy antigua en algunos casos, que lejos de encontrar una solución apropiada se repite a lo largo de la historia de la humanidad.  Pero la aparición cíclica de esta lucha del pueblo, pueblos, contra el estado, los estados,  nos indica hasta qué punto el llamado desarrollismo está condenado a acabar en un estrepitoso  fracaso, no sin antes  sembrar miseria y  llevarse por delante infinidad de vidas humanas.

La razón es sencilla: el llamado progreso tecnológico resulta ser un falso progreso puesto que está orientado  en la dirección de una mayor acumulación de poder económico, político y militar  y no hacia el objetivo contrario, verdaderamente humano, de la disolución de todo  poder que evite la dominación de unos sobre otros.

La llamada revolución tecnológica, cuando se analiza con detalle, aparece como lo que es: una nueva forma de fortalecimiento del capitalismo y no una mejora de las relaciones entre los seres vivos. Con otras palabras, se orienta contra lo que el neurobiólogo y pensador chileno Humberto Maturana  llama la verdadera estructura biológica-cultural humana que en lenguaje científico recibe el nombre de autopiesis  y  en lenguaje popular  autogestión o producción continuada de sí mismos tanto  en el caso de los seres humanos individuales como  colectivos (pueblos o naciones).

Viene a mi mente, al escribir estas líneas, el paralelismo existente entre lo que ocurrió durante la segunda república española, el golpe  militar del general Franco , la consolidación de la  dictadura durante  más de cuarenta años y la llamada transición democrática, en lo que se refiere a la liquidación del poder de autogestión popular en España  por un lado, y  las actuales agresiones de estado colombiano contra otras formas de entender la organización social, económica y política, en este caso de los pueblos indígenas del Cauca, de los que se intenta su desaparición como tales  o una rendición incondicional.  

Tengo en las manos un antiguo libro del escritor Antonio Ramos Espejo titulado Después de Casas Viejas (1)  que como cientos de libros de la época recoge el testimonio directo de algunas personas que vivieron en aquellos años convulsos del siglo XX, en concreto durante  la segunda república, en los que se intentó por todos los medios contrarrestar la reacción popular que se estaba dando a lo largo y ancho de la península ibérica.  Principalmente  los jornaleros campesinos, pero también otro tipo de  trabajadores, viendo que en  nada les  habían beneficiado las  estructuras productivas del capitalismo implantadas a sangre y fuego durante el  siglo XIX y que de hecho les deparaban  miseria y hambre, intentaron  recuperar sus usos y costumbres, sus formas de autogobierno y las tierras ancestrales que  habían gestionado de manera exitosa en comunidad y en equilibrio con lo privado durante siglos.

No  obstante,  de todos es sabido  cuál fue la reacción del estado.  Una y otra vez  fueron enviados los guardias de asalto republicanos, la guardia civil monárquica y el ejército cuando fue necesario para  abortar el intento. Destrucción de lo popular que  continúa  hasta el día de hoy.

En el caso colombiano, el conflicto entre  el  ejército y la guerrilla de las FARCS durante años, seguramente en gran parte ficticio puesto que en nada ha afectado a la estructura depredadora del estado,  hizo que las organizaciones indígenas consolidaran sus  formas de  autogobierno en lo posible al margen del estado, prescindiendo de los partidos políticos y eligiendo a sus gobernantes según usos y costumbres. Al mismo tiempo hicieron crecer en la organización de su territorio lo que llaman  resguardos y  en nuestra historia europea se han llamado comunales.  Una institución fundamental para la economía popular que  no sólo  hace  posible una manera diferente de entender lo humano, sino  que resulta imprescindible para la  supervivencia de pueblos y culturas.
Pero de la misma manera que el estado capitalista no toleró la supervivencia de pueblos libres (naciones)  autogestionadas en Europa, de lo que es claro ejemplo lo que ocurrió en España durante los siglos XIX y XX, tampoco ahora puede permitir que sobrevivan en América.

En ambos casos la lucha se centra en la posesión de la tierra.  Una vez enajenados los territorios comunales, el estado  los desintegra y  utiliza para el progreso del capitalismo (los llamados milagros económicos, seguidos de profundas depresiones). Por el contrario, nuestros históricos comuneros y jornaleros así como los actuales pueblos indígenas de Colombia  lucharon y  luchan por  conservar  la autogestión de sus territorios ancestrales y  mantener un inteligente equilibrio entre la propiedad privada particular y  la propiedad comunal comunitaria, lo que resulta más humano que lo que se nos ofrece como organización económica desde el estado capitalista, una acumulación de tierras y  capital sin límite. Por definición, de existir lo comunal no podría existir tal acumulación.  Ello explica el alto grado de violencia actual contra las organizaciones , en este caso indígenas, que tratan de mantenerlo.
Aceptar el capitalismo como forma de organización humana, se convierte en la práctica  en una pérdida del control del territorio por  parte de quienes dicen gobernar desde el estado,  por la simple  razón de que las decisiones se toman en centros de poderes muy superiores y alejados. Y esto no constituye una entelequia. Basta  observar, con perspectiva histórica, lo ocurrido en tiempos recientes aunque se predique lo contrario. En lugar de asistir a una defensa del territorio, se asiste a una pérdida del mismo camuflada con el eufemismo de  “una defensa nacional”.

Es  por ello que desde una perspectiva comunera no existe la nación-estado tan cacareada   y  sacralizada por el liberalismo, sino una total pérdida de identidad nacional.  Desde este punto de vista el estado colombiano resulta ser una farsa,  como  lo es el estado español,  para los pueblos asentados en el territorio de la península ibérica.

Se  podría discutir  la amplitud de  lo que debe ser propiedad privada y propiedad comunitaria (no exclusivamente estatal)  de la tierra, del dinero  y de los bienes de capital (2),  y también la necesidad de compartir territorios,  algo cierto,  pero lo que no se puede admitir  es la pérdida sistemática  de la autogestión  popular  y  del   bien común, que el estado convierte en capital privado en un ilegítimo acto de enajenación, poniendo en peligro la supervivencia de millones de seres humanos. Y esto por dos razones fundamentales: porque destruye exitosas formas de supervivencia humana milenarias  y  porque no  ofrece alternativa realmente convincente ya que el valor de supervivencia del capitalismo no ha sido probado.  Por el contrario, el análisis histórico nos lo muestra expuesto a crisis cíclicas de nefastas y dolorosas consecuencias en forma de guerras y  todo tipo de destrucción. Y  numerosos analistas actuales  no dudan en afirmar que  este capitalismo está abocado al colapso, dadas las profundas contradicciones internas que no queremos tomar en consideración.

Así pues, aunque sólo fuera por lo dicho, el respeto hacia formas de organización económica no capitalista resulta fundamental para la supervivencia humana.

El estado español durante la casi totalidad del siglo XIX y XX,  indistintamente  en sus diversas formas de organización política, monarquía, república, dictadura o democracia parlamentaria, se ha visto obligado una y  otra vez a masacrar al pueblo quien al reclamar la tierra ancestral estaba exigiendo una forma de  vivir más humana, como en el  citado caso de Casas Viejas  durante la república, por nombrar uno. De hecho los campesinos  que  habían perdido sus tierras comunales  por enajenación legal ( leyes desamortizadoras) u ocupación militar, se veían impelidos a  recuperarlas no sólo para sobrevivir, ya que el capitalismo les abocaba a  la miseria, sino en un intento de no perder el sentido de la vida humana que dice que lo primero y principal  es la relación convivencial  y que se ha de gestionar dinero y bienes privados y  comunes, de manera que se preserve el amor convivencial, las buenas relaciones entre los habitantes de un territorio, la ayuda mutua y la salud de la  psique humana hoy tan destruida.

Los habitantes indígenas actuales del Cauca colombiano y por supuesto muchos otros pueblos (naciones) de todo el orbe, luchan  por la preservación de sus usos y costumbres que son a su vez su derecho consuetudinario, su ética y su capacidad de autogobierno. Sin embargo entonces y ahora, el estado contesta con lo que le es propio: las balas.

En realidad es así porque esta clase de supervivencia, la autogestionada y libre, se opone frontalmente a la estatal  necesariamente jerárquica y desigual, esclavista y opresora. Sin embargo los estados se perciben a sí mismos poderosos y poseedores de la verdad por lo que responden con violencia, pero con este tipo de respuesta amplían sus propias contradicciones que indefectiblemente han de abocarles al colapso. Mientras tanto su objetivo consiste en desintegrar a aquellos pueblos que mantienen relaciones horizontales, son capaces de repartir el  bien común y permanecen libres. Un obstáculo al irracional proyecto de dominación, desde las alturas, ideado y llevado a la práctica  por minorías mandantes.

Cada vez que en esta lucha por la supervivencia vence el estado, lo que queda no son pueblos libres (naciones) en el interior de un territorio, sino individuos aislados, psíquicamente desintegrados, ajenos a un proyecto comunitario. Sin eufemismos, esclavos condenados a  hacer y trabajar en lo que quieren los amos y a quienes se les facilitará la vida  según  sean los intereses  de éstos, reducidos a seres sin criterio y por tanto expuestos al adoctrinamiento hasta el punto de confundir su razonamiento con el de quien los controla.

Lo que está ocurriendo en el Cauca colombiano en el presente resulta ser un libro abierto sobre lo que ha sido la reciente historia europea  de los siglos XIX y XX: la extinción metódica del pueblo, pueblos,  en un intento de  destruir su autogestión y  organización política  para  reducirlos así a “reservas” o dispersarlos fuera de su territorio, fenómeno social que hoy día se llama emigración.

Rafael Rodrigo Navarro





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(1)     Editado por Argos Vergara en 1984 con ISBN 84-7178-728-8
(2)     Hay muchas personas que se quedan totalmente perplejas ante este tipo de  afirmaciones, pues confunden lo comunitario con lo estatal, pero nosotros no podemos hacer dejación de la inteligencia a la hora de diferenciar ambos conceptos.
Lo estatal hacer referencia a la defensa de un territorio pero no a su gestión. En la naturaleza la defensa está subordinada a la supervivencia del ser vivo, en este caso de carácter social,  y su relación es la de la parte al todo. De esta confusión resulta una catástrofe de incalculables consecuencias, al  permitir que la defensa ocupe el lugar del gobierno del ser vivo, algo que no está contemplado en la naturaleza y resulta ser una disfunción. Así pues el estado no puede ni gobernar todo el territorio ni mucho menos  poseer el territorio en su globalidad. De nada sirve hablar de una propiedad privada dentro del estado capitalista que  resulta ser una contradicción en los términos.
Significado etimológico de estado es el de sistema defensivo, pacto establecido en mutua defensa. Su significado es por tanto el de una organización militar, el de una sociedad en estado de guerra. No podemos por tanto atribuirle, ilegítimamente otros significados tales como nación, sistema de bienestar, sociedad convivencial, paz  civil, etc.
Un ejército  no puede gobernar un  país, por ello nos oponemos firmemente a las dictaduras militares, sin embargo no nos percatamos que el estado es la estructura propia de lo militar y por tanto tampoco él puede gobernar lo convivencial.

martes, 10 de julio de 2018

CUANDO LA PAZ DEVIENE EN UNA GUERRA DE EXTINCIÓN


Un artículo de Rafael Rodrigo Navarro

Nos preguntamos a menudo cómo sería una sociedad  propiamente humana. Una sociedad imperfecta por supuesto, pero mínimamente humana.  Porque  es evidente que la organización de la sociedad en la actualidad, en la mayor parte del mundo, no merece este calificativo.

Y respondemos que sociedad humana es aquella  cuya organización general, incluida la productividad económica, se rige  mediante una escala de valores en  la que la ambición del dinero no ocupa un lugar prioritario para evitar así que otros valores más importantes les estén subordinados. Sin bien no podemos negar la utilidad  del dinero como instrumento de intercambio, no es inteligente y tampoco viable socialmente que valores tales como la igualdad, la verdad, el amor fraterno, la solidaridad y la ayuda mutua,  todos ellos de imprescindible valor convivencial,  sean destruidos de forma consciente y programada a causa de su manifiesta incompatibilidad  con la desmedida ambición de acumular riquezas y poder.

Y sin embargo esto es lo que ocurre en la sociedad en que vivimos. Por ello estamos rodeados hasta lo inadmisible de engaños, crímenes y violencia.

¿Pero qué ocurre cuando una organización social  se estructura en torno a  una escala de valores diferente a la que rige el mundo llamado moderno? ¿Qué ocurre cuando frente al dinero se prioriza el respeto a la vida, el cuidado de la naturaleza, la solidaridad entre sexos, la igualdad política y económica  o  la reflexión a largo plazo  sobre la utilización de recursos materiales y humanos frente a un economicismo ciego y destructor?

Quizás  haya quien ni siquiera entienda la pregunta. ¿Quién, se dirán, sobrevive  en la actualidad practicando una escala de valores tal?  Sin  embargo basta conocer un poco  la historia de la humanidad  y reflexionar sobre lo que acontece actualmente para  poder acercarnos  a  la respuesta  en la dirección correcta.  

Acabo de leer el primer correo que me ha remitido el Comité Regional Indígena del Cauca (CRIC) al que me he suscrito recientemente tras leer  el libro  titulado  “ El movimiento de resistencia indígena en el Cauca colombiano” , escrito por Jesús Castañar Pérez.

En dicho libro se relatan muchas cosas interesantes sobre los movimientos de resistencia de los indios paéces, torotós, kokonucos y guambianos  quienes, aunque con una larga historia  a sus espaldas pues ya habitaron sus antepasados estas mismas tierras del sudoeste del actual territorio colombiano, inician  su organización política  con la que operan en la actualidad a mediados del pasado siglo XX, reinventándose en varias  ocasiones como es propio de cualquier organismo vivo de carácter social, que busca la supervivencia en un medio cambiante y  a , como en este caso, hostil. 

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domingo, 1 de julio de 2018

EXTRACTO DEL LIBRO ÉTICA Y REVOLUCIÓN INTEGRAL

SOCIEDAD IGUALITARIA FRENTE  SOCIEDAD JERÁRQUICA
REFLEXIONES ÉTICAS

Por Rafael Rodrigo Navarro

1. El ser humano como preámbulo.

De todos los seres humanos, sólo reconocemos la existencia de aquéllos a los que amamos. (Simone Weil). Estamos hechos de cuerpo, psique y espíritu. No se trata de componentes diferentes sino de una única realidad compleja. El cuerpo necesita de alimento y puede enfermar o morir. Esta  contingencia abarca también a la actividad de la psique tanto en su aspecto mental como emocional e
igualmente a las vivencias espirituales que pueden en un momento dado dejar de tenerse en cuenta, a pesar de su innegable importancia.

Cuando hablamos de integridad en el ser humano, estamos haciendo referencia a la necesidad de cuidar de su cuerpo, su mente, sus emociones y de las manifestaciones de su espíritu. Se debe, por tanto, poner atención a cada uno de estos aspectos por separado, pero también tomados en su globalidad. Tarea que exige dedicación.

Sobre el cuerpo ya tendremos ocasión de hablar más adelante cuando hablemos del deseo y el placer.
En cuanto a la psique, siempre se le ha considerado una realidad compleja, que la filosofía ha dividido por lo general en mente o sede Ética y revolución integral. Reflexiones para una sociedad convivencial del razonamiento, y alma o sede de los sentimientos y las emociones, a lo que se han añadido las nociones de Yo y consciencia de lo personal. En otros tiempos los conceptos de espíritu y alma se hicieron sinónimos, a partir de su consideración como parte inmortal del ser humano.

La psicología ubica también en la psique los egos que no serían sino formas concretas que adopta el Yo a lo largo de su existencia individual, especialmente en sus afectos.La tristeza, el mal de amor, la sensación de triunfo, el sentimiento de amistad, etc., son manifestaciones psíquicas. Descartes en su concepto sobre el pensar incluía toda actividad personal interior. Según este autor, el pensar representa a la psíquica pura (1.1).

Como dice el filósofo y biólogo catalán Luis Mª Xirinacs (1932- 2007) la vida psíquica tiene que ver “con un estado de consciencia al margen de lo exterior, tanto si estamos despiertos como si estamos dormidos. Es la región de los afectos cambiantes. Allí cada cosa se transforma en otra cosa diferente. Hay quien duda de la existencia de lo psíquico, pero ello llevaría a negar la existencia del sujeto. Y es precisamente en la psique humana donde se asientan realidades subjetivas tan fundamentales como la libertad o la voluntad. La psique humana participa del mundo sensorial externo, objeto de la ciencia, pero también del mundo de la trascendencia, la mística o el espíritu. De hecho la ciencia es una intersubjetividad consensuada a efectos de conveniencia práctica. La adoración de la ciencia y de la técnica no es sino idolatría y por tanto un errar en la manera de cómo comportarnos adecuadamente”.
El triunfo de la técnica sobre el arte supone una importante pérdida de la vida psíquica en el hombre y la mujer moderna.

El tercer componente del ser humano es de carácter espiritual. Testimonia su existencia tanto el lenguaje como la propia convivencia. “Entre el Espíritu en sí mismo y el Sujeto en sí mismo encontramos el espíritu de las personas. Territorio de recorridos inseguros y evanescentes para mentalidades analíticas y empíricas. El menospreciado, el no considerado de nuestra cultura, marginado siempre y negado a menudo. Se trata de la consciencia como fuente última de inteligencia y voluntad, de responsabilidad y de libertad, de independencia y soberanía del sujeto”. (1.2)

En realidad, contra toda apariencia, es el componente espiritual el que sustenta de manera profunda la conducta de los seres humanos. De hecho, como tendremos ocasión de insistir, el espíritu individual
participa de una realidad más global que llamamos trascendencia y que abarca el conjunto de realidades no materiales de carácter universal entre las que se encuentra el devenir del grupo social del que uno forma parte.

Decía Mahatma Gandhi en su autobiografía que era de su “espíritu de donde sacaba el entendimiento y la fuerza para vivir y dedicarse con decisión a la política”. (1.3) Si negamos la existencia del espíritu, es decir, la dimensión no material del ser humano, difícilmente comprenderemos a éste, ni sabremos a qué referirnos con las palabras integridad, amor, libertad, etc., conceptos eminentemente éticos.

Por causas varias, el materialismo se extendió a partir de la Ilustración y a lo largo de los siglos XVIII y XIX y alcanza hoy desmesura en el intento de explicar la totalidad de la existencia humana en términos de lo material. Pero el materialismo no es sino una de las muchas ideologías de las élites mandantes que porfían en el intento de un gobierno mundial que extienda su dominación a toda la Tierra. Se trata de una ideología contraria a la Ética, en sus múltiples acepciones. De hecho ésta
constituye su mayor enemigo. Un campo de batalla en el que los poderosos, obligados a utilizar la mentira y el engaño, se saben perdedores.

Son prerrogativas del espíritu y por tanto objeto de la Ética: el desinterés, la fuerza para la lucha permanente, el establecimiento de metas sublimes y el amor a la naturaleza. En consecuencia, sólo podemos hablar de integridad en la medida en que tenemos en cuenta el cuerpo, la psique y el espíritu y a su vez los mantenemos en armonía e interrelación unitaria. Tarea nada fácil porque, como dice Heleno Saña, el ser humano, para bien o para mal, es un ser polivalente. (1.4)

En esta misma línea, profundizando en lo paradójico de la conducta humana que se enfrenta a múltiples pulsiones de sus instintos primarios, Edward T. Hal (1914-2009) antropólogo estadounidense, cita hasta diez códigos de conducta diferentes y presentes en su complejidad, todos ellos relacionados con la supervivencia y no obstante actuando en oposición en numerosas ocasiones. La significativa riqueza de la vida humana es el resultado de millones de combinaciones que han
dado lugar a las diferentes culturas. Por eso las culturas han desarrollado valores específicos, aunque también por desgracia contravalores.

Según este autor, resulta difícil hacer entender que la ética y la cultura no son algo impuesto. ”Son, en un sentido amplio, el vínculo que se establece entre los seres humanos y los medios de que disponen”. “Años de estudio me han convencido -dice- que el verdadero problema no está en comprender una cultura extraña, sino en entender la propia, hazaña de tremendas proporciones.” Y añade: “El tiempo habla más claramente que las palabras. Puede gritar la verdad, allá donde las palabras mienten, siendo lo que hace la gente más importante que lo que dice”. (1.5)

Es imposible enseñar una cultura con sólo explicaciones, puesto que se trata de una comunicación
que excede al lenguaje. Esta conducta múltiple y compleja que reconocemos en nosotros mismos y en quienes nos rodean, lleva a experimentar dos fases o estados de ánimo complementarios: en un primer momento, la perplejidad y la desorientación ante las enormes posibilidades de realización que tiene la conducta humana, y por otro lado la necesidad de tomar decisiones, lo que fundamenta en último término nuestra libertad. Pero la libertad no puede ser entendida en términos absolutos, de ahí la necesidad de contar con una Ética que nos permita convivir.

Libertad y responsabilidad, dos caras de la misma realidad vital humana,que llevan a su vez a un mundo diverso, tanto desde el punto de vista individual como colectivo. Es la diversidad del ser humano, como lo es la de la Naturaleza en general, el fundamento de su cultura y de su dimensión política. Donde no hay diversidad es que no hay libertad, tal como han expuesto numerosos pensadores clásicos y modernos a lo largo de la historia.

Las reflexiones que vienen a continuación constituyen un trallazo a la conciencia. Reflexionar sobre la Ética no es tarea fácil ni agradable. Supone tomar conciencia de que la escala de valores que rige la sociedad en que vivimos está en las antípodas de lo que es una sociedad que merece el calificativo de humana. Reflexionar sobre lo ético lleva a descubrir hasta qué punto el mal está presente en la sociedad de dominación en la que vivimos, es tomar conciencia de que hemos de cambiar en lo más profundo.

Se trata de una desadaptación dolorosa a la manera actual de vivir en esencia superficial, consumista, inconsciente, infantil y hedonista.

En la sociedad de la modernidad se ha dejado de apelar a la Ética para orientar la conducta humana, pues de lo que se trata es de adaptar el ser humano a una sociedad jerárquica y desigual que por lo demás no hace sino evolucionar cada vez a mayor grado de violencia, y no realmente a una sociedad justa e igualitaria.

Es pues muy posible que la lectura de las líneas que vienen a continuación disguste profundamente a muchos. Tomarse en serio la necesidad de la Ética nos lleva a descubrir que muchos de los planteamientos políticos en los que participamos son simplemente inútiles y que por el contrario,
dejar de lado la vida afectiva, convivencial, igualitaria y amorosa supone una carencia irreparable y una pérdida del sentido último del vivir. Y lo que todavía es más duro, nos lleva a tomar conciencia de que estamos en una lucha sin cuartel y permanente contra el mal que como explicaremos más detalladamente, es consecuencia de la desmesurada y enfermiza ambición de poder de quienes están empeñados en extender su ilegítima dominación a todos los habitantes del planeta, pero también
de todos los que de una u otra manera participamos de este designio.

Una especie de locura de quien se cree superior, con derecho a adoctrinar, explotar, esclavizar y tratar como una mercancía a sus semejantes.

Nos muestra la Ética que es la autogestión colectiva de la vida y la conciencia,la única forma real de vivir lo humano y respetar la naturaleza. Y sin embargo, dada la organización desigual y violenta de la sociedad y la fuerza del adoctrinamiento, aparece como una utopía irrealizable para la mayoría de las personas. La búsqueda de la Verdad a la que aboca la Ética, nos coloca contracorriente.

A lo largo del texto haremos referencia a las profundas diferencias existentes entre una sociedad humana de carácter igualitario y una sociedad que no sólo acepta la desigualdad, sino que hace de ella su razón de ser y basa en ella su estrategia de acción. Hasta el punto de convertirse irremediablemente en una sociedad violenta, en lucha constante de unos con otros por escalar en la pirámide de la jerarquía social como forma de supervivencia, y en la que pertenecer al conjunto de seres humano que están en la base de la pirámide, significa sencillamente la aniquilación.

Llegamos a describir a estas dos sociedades como ontológicamente diferentes, onto (ser) y logos (palabra). La desigualdad social introduce un principio de realidad, esencia, que lleva anexo unos significados en todo diferentes a los significados de las palabras que describen una sociedad
igualitaria. Se produce así la imposibilidad de un entendimiento entre una y otra. Sólo a esta última la calificamos de propiamente humana, pues la sociedad de la desigualdad y la dominación en la que vivimos, puesto que no permite la integridad del ser humano, tampoco merece ese calificativo, siendo el más apropiado, como dice Felix Rodrigo Mora en su libro “El giro Estatolátrico” el de subhumanidad. (1.7)

Precisamente gran parte del esfuerzo que realiza la oligarquía mandante y su pretendido gobierno mundial, consiste en hacer creer que luchan por la igualdad, que este cambio es posible desde la actual sociedad de la dominación y que sólo es necesario cambiar los gobiernos en algunos de los numerosos estados existentes, para conseguirlo. Se recurre a las ideologías y religiones de carácter estatal, más o menos eficaces en la manipulación del lenguaje y las conciencias, para dirigir nuestra
atención a desigualdades derivadas, de carácter secundario, que resultan además irresolubles por no orientarse a lo esencial: que la desigualad es el elemento estructural más importante de la sociedad moderna. Por tanto, algo que no se puede cambiar sin cambiar todo el sistema.

En este sentido, resulta eficaz para el poder la confusión terminológica entre desigualdad y diversidad. La naturaleza, y por tanto el ser humano, es en todo diversa, por eso existe el sujeto humano individual y el sujeto social particular. Se trata de un principio básico. Pero esta
desigualdad natural o diversidad nada tiene que ver con la desigualdad de carácter social, basada en la jerárquica atomización del ser humano y su esclavización bajo formas cambiantes, por parte de una oligarquía poderosa.

Existe también un debate sobre la necesidad o no de la jerarquía en toda aquella sociedad humana que quiera estar organizada. Pero pensamos que se trata de un debate de carácter justificador. La jerarquía de una sociedad que tiende de manera constante a la igualdad y fundamenta en ello su estructura organizativa y su desarrollo, nada tiene que ver con el concepto de jerarquía en una sociedad desigual. Esta última es necesariamente excluyente, violenta, contraria a la verdad, represora en
lo emocional y adoctrinadora.

Por el contrario, en una sociedad igualitaria la jerarquía se confunde con la no-jerarquía, por ello resulta difícil, cuando hablamos de igualdad, hablar de la misma. En este sentido, sería interesante encontrar un término para definir el gobierno de una sociedad convivencialmente amorosa, puesto que la existencia de una jerarquía en una sociedad que tiende al amor, parece un contrasentido. En cualquier caso, como ya hemos apuntado, este tipo de confusión terminológica remite a la profunda
diferencia ontológica existente entre ambas sociedades. En realidad se trata de la necesidad de revisar no sólo este concepto, sino todos los que derivan de esta divergencia. De hecho, es patente la dificultad para explicar qué entendemos por sociedad igualitaria con el mismo lenguaje
que utilizamos para explicar los acontecimientos de la sociedad desigual de la modernidad.

Para dejar las cosas claras, lo que queremos significar en el presente escrito como sociedad de dominación es la existencia de una sociedad jerárquica y desigual, por tanto de estructura piramidal, en que la jerarquía viene definida por el poder de unos cuantos sobre la mayoría, lo que conforma gobiernos ilegítimos pues el ser humano, como dice Cornelio Tácito (117 dC), no puede ser esclavo de otro hombre. Se trata de una forma de gobierno necesariamente opresora y violenta independientemente de la manera en que se elijan a los gobernantes de cada estado, pues en última instancia se planifica desde un gobierno mundial oligárquico, al que nadie elige. De lo contrario, no
existiría ese poder. Sistema jerárquico que se ha mostrado a lo largo de la historia, ineficaz y que ahora se pretende sea el modelo para la organización de toda la humanidad.

En cualquier caso explicar que no vamos contra la jerarquía en sí, sino contra la jerarquía de una sociedad profundamente desigual que hace inviable la convivencia humana, puede resultar pedagógico.

Como dice el texto bíblico, no se trata de destruir sino dar cumplimiento a lo verdaderamente humano. En sentido estricto, nadie es más que nadie, pero tampoco menos. Y es sobre este precepto que hay que fundamentar la sociedad.
___________

(1.1) El discurso del método. René Descartes. Alianza Editorial.
(1.2) Globalium. Modelo global de la realidad “Primera Parte. Modelo Menor. Luís M. Xirinacs: Ed. Abadía 2007 Metapsíquica (MTP), Realidad situada más allá de nuestro cuerpo, uno a uno el espíritu en sí mismo, llamado también alma, acotado en un sujeto.
(1.3) Mahatma Gandhi: Autobiografía. Mis experiencias con la Verdad.
(1.4). Heleno Saña: Breve tratado de Ética. Ed. Almuzara.
(1.5) La cultura como comunicación. El lenguaje silencioso. Edward T. Hall. Alianza Editorial nº 1411. Según este autor existen diez tipos independientes de actividad humana llamados Sistemas de Mensaje Primario (SMP), y excepto el primero que implica al lenguaje, todos los demás son formas no lingüísticas del proceso de comunicación.

1. Interacción ,se basa en la irritabilidad de la materia viva y lleva a la interacción. Una es el habla que se refuerza por el tono de la voz y los gestos. 
2. Asociación: los organismos complejos son asociaciones de células que en su día fueron independientes y que supieron asociarse. La asociación lleva a la organización y la organización a la jerarquía. En las asociaciones se producen cambios que atañen a su estructura y jerarquía.
3. Subsistencia: Búsqueda del alimento para responder a las necesidades nutricionales. Incluye trabajar, ganarse la vida y organizarse económicamente. 
4. Sexualidad o bisexualidad (Consultad la Evolución del deseo. David Buss. Alianza Editorial) Incluye las diferentes estrategias para conseguir el acoplamiento sexual y la transmisión de los genes
5. Territorialidad: término técnico que se usa para la toma de posesión, utilización y defensa de un territorio por parte de los organismos vivos. Tener un territorio es de los componentes esenciales de la vida. La falta de él provoca situaciones de precariedad.
 6. Temporalidad: la vida está llena de ciclos, ritmos, etc. en que el tiempo es un componente esencial. Muchos de estos ritmos vienen exigidos por la naturaleza. 
7. Aprendizaje. Con los cambios y el aumento progresivo de las adaptaciones el ser vivo necesita del aprendizaje y
empieza a depender de él. El ser humano ha desarrollado una estrategia para almacenar ese aprendizaje con la finalidad de atender a necesidades futuras. Las culturas estructuran metaaprendizajes (aprender a aprender) diferentes. Una vez una persona ha aprendido a aprender de un modo, es extremadamente difícil aprender de otra forma. Una cultura es a su vez un comportamiento aprendido y compartido. En la cultura Truck, atolón del sudoeste del pacífico, se valora más a la persona que aprende despacio que a la que aprende deprisa. Un defecto de nuestra cultura es creer que las cosas se aprenden con
explicaciones, lo que además de inhibir la propia búsqueda, acumulan explicaciones erróneas. 
8. Juego. Se puede rastrear y observar la existencia del juego en el origen de casi todas las instituciones sociales. El juego y aprendizaje están relacionados y existe relación entre inteligencia, creatividad y juego 
9. Defensa (Consultar Sobre la Agresión. El pretendido mal de Konrad Lorenz. Ed. Siglo XXI) La defensa es para los animales y los seres humanos una actividad especializada de gran importancia. El ser humano tiene que habérselas con las fuerzas destructivas de la naturaleza, de los congéneres y de su propio interior. La guerra es tan ritualista como la religión. Aparecen cambios cuando los prisioneros se enfrentan a la manera de entender la guerra por parte de la otra cultura.
10. Explotación o uso de materiales. Con el objeto de explotar su entorno los organismos realizan cuantas adaptaciones sean necesarias incluso en sus propios cuerpos. Hoy el ser humano ha desarrollado extensiones de prácticamente todo lo que hace su cuerpo.
Estos diez SMP están estrechamente enlazados y presentan situaciones paradójicas difíciles de entender. Se da también el caso de que el cómo el ser humano resuelve este conjunto de paradojas resulta invisible para él, mientras que para el resto están al descubierto (Harry Stack Sulivan).

(1.6) Homo Ludens. Johan Huizinga. Alianza Editorial.
(1.7) Felix Rodrigo Mora. El giro estatolátrico. Maldecap Edicions


PARA SEGUIR LEYENDO 
ETICA Y REVOLUCIÓN INTEGRAL


ÉTICA Y  REVOLUCIÓN INTEGRAL. 

Reflexiones para una sociedad convivencial

Varios autores: Jesús Franco Sánchez, Félix Rodrigo Mora, Ricard Vidal Miras y Rafael Rodrigo Navarro 
Prólogo de Heleno Saña 
Editorial POTLACH 

PVP: 15 euros, incluidos gastos de envío.    
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Los indígenas colombianos que se oponen al ejército y a la guerrilla

El escenario se ha repetido numerosas veces, especialmente en la última década: un territorio primero es objeto de ataques por parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y, casi inmediatamente después, sede de un "Consejo de Seguridad" convocado por el gobierno para reafirmar su autoridad en el terreno.

Pero a su llegada este miércoles a Toribío, junto a su gabinete, el presidente Juan Manuel Santos se encontró con que los habitantes de este pequeño poblado del norte del Cauca quieren que esta vez las cosas sean diferentes.
El último ataque de las FARC contra la estación de policía del pueblo, que empezó el viernes pasado, dejó diez muertos, más de cien heridos y numerosas casas afectadas.
Y los enfrentamientos sólo terminaron luego de que las comunidades indígenas que pueblan la zona se movilizaran para hacerles llegar el mismo mensaje a ejército y guerrilleros: respeten nuestros territorios y llévense de aquí su guerra.
Centenares de indígenas nasas, paeses y guambianos subieron a las montañas que rodean al pueblo para exigirle a los guerrilleros que se fueran. Y otros tantos se encargaron de desmontar las barricadas que protegen a la estación de policía de Toribío.





"Uno ve que la militarización no es la vía. Eso ha sido mas bien un complique porque al estar las trincheras de los militares, al estar la policía resguardada en el caso urbano, eso ha provocado ataques más fuertes", le explicó a BBC Mundo Argelino Escué, de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, ACIN.
Y la ACIN ya anunció que le pedirá al presidente Santos la salida del ejército de sus territorios, de la misma manera que está exigiendo la salida de la guerrilla.
La demanda no es nueva: el pueblo Nasa viene exigiendo la salida de todos los actores armados de su territorio desde hace tiempo.
Y el reclamo empezó a adquirir mayor fuerza hace casi exactamente un año, luego que el gobierno colombiano decidiera responder a un anterior ataque contra la estación de policía de Toribío aumentando significativamente su presencia militar en la zona.
El poblado ya había sido blanco de las FARC en numerosas ocasiones: más de 600, según estimaciones del anterior alcalde, Carlos Banguera.
Pero el ataque de julio del año pasado fue presentado por algunos como evidencia del supuesto resurgimiento de las FARC durante el gobierno del presidente Santos. Y las autoridades decidieron reaccionar.
Desde entonces a la fecha, sin embargo, la percepción de deterioro en materia de seguridad se ha confirmado como el punto débil del mandatario, quien la semana pasada pudo ver como el expresidente Álvaro Uribe oficializaba la creación de un movimiento político de oposición que tiene como principal bandera una posición mucho más agresiva en el manejo del conflicto.




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Las comunidades indígenas no quieren a las FARC ni a los militares en la región.

Y, así las cosas, la necesidad de no mostrarse débil en materia de seguridad seguramente no le permitirá a Santos detenerse a considerar las demandas de los indígenas del norte del Cauca.
Por el contrario, se espera que el mandatario anuncie en Toribío la creación de una nueva fuerza de tarea conjunta para la zona del norte del Cauca.
El presidente también está dispuesto a anunciar un plan de consolidación que llevaría a la región proyectos de desarrollo y programas sociales, que ayuden a mantener a los pobladores lejos de las FARC y los cultivos ilegales.
Pero Argelino Escué no está convencido de que la visita de Santos sea lo que en estos momentos necesita su territorio.
"Eso inclusive puede agravar un poco más la situación. Yo creo que de acuerdo a la posición que él traiga también eso podría agravar mucho más la situación", le dijo a BBC Mundo.






"Más que ir a la región, yo creo que lo que se necesita es que sus políticas sean diferentes y yo no creo que él vaya a cambiar sus posiciones políticas", agregó.
Las FARC, por su parte, también tienen sus razones para mantenerse en la zona y desoír las demandas de los Nasa.

Después de todo, el norte del Cauca hace parte de un corredor estratégico por el que circula parte de la droga que financia su lucha y la guerrilla conoce esas montañas como la palma de su mano.
Y por eso, a pesar del triunfo obtenido a inicios de la semana, el consejero de la ACIN está consciente de las dificultades de su lucha.
"El problema es como aguantar, como resistir, como sostenernos".
"Pero sabemos que es complicado. Seguro vendrán las amenazas de parte y parte, como ya lo hemos visto ya en los últimos meses".

Las amenazas por parte de todos los actores armados han sido, a lo largo de la historia del conflicto, un problema enfrentado por prácticamente todos los pueblos indígenas colombianos.
Estos siempre se han asumido como neutrales pero eso no los ha protegido del ejército, la guerrilla ni los grupos paramilitares.




Derechos de autor de la imagenBBC WORLD SERVICE
Image captionBuena parte del conflicto se vive en los territorios indígenas.

Antes bien, el precio de esa neutralidad lo han terminado pagando con su estigmatización, además de desplazamientos, secuestros y asesinatos.
"Desde que tenemos conocimiento del conflicto armado hemos manifestado que estamos ajenos al conflicto, pero que somos víctimas sistemáticas del mismo, pues este se manifiesta en nuestros territorios", le dijo a BBC Mundo Javier Sánchez, de la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC.
"Pero por reclamar autonomía, el gobierno propio de nuestros territorios y la libre determinación tanto a las FARC como la otra guerrilla, el ELN, los paramilitares, BACRIM (bandas criminales) y demás, han perseguido y asesinado a los dirigentes indígenas".
"Y el gobierno, a través de las fuerzas militares y la policía, ha manifestado y reiterado que la fuerza pública no tiene territorio vedado".
De hecho, durante su mandato, el anterior presidente Álvaro Uribe, dijo explícitamente no aceptar "la aparente neutralidad entre los terroristas y la fuerza publica" y acusó a los indígenas de intentar sabotear con su actitud su política de "seguridad democrática".
Y Sánchez, quien pertenece al pueblo Sikuani, asentado en la Orinoquía colombiana, y es secretario técnico de la mesa nacional de concertación de la ONIC, no cree que las cosas vayan a cambiar mucho bajo el gobierno del presidente Santos.
"En este gobierno el tema del aumento del pie de fuerza en esa región del Cauca se ha dado creo yo más de cinco veces".
"Ellos creen que aumentando el pie de fuerza se combate lo que ellos llaman 'terrorismo', pero lo único que hace es recrudecer el conflicto", insistió.