martes, 13 de febrero de 2018

PUNTOS PROGRAMATICOS DE UNA REVOLUCIÓN INTEGRAL

LOS 25 PUNTOS DEL SISTEMA DE CONVICCIONES PARA UNA
REVOLUCIÓN INTEGRAL 

por Felix Rodrigo Mora


1. Hay que depurar y actualizar el pensamiento transformador.

2. El desarrollo del factor consciente es la tarea número uno
de nuestro tiempo.

3. Repudio de las utopías sociales.

4. La realidad solo puede ser aprehendida de manera ateórica.
Toda argumentación ha de ir precedida de una investigación y reflexión cuidadosas, de larga duración.

5. La verdad, por tanto, el esfuerzo y la lucha por la verdad
posible (concreta y finita), es determinante, junto con la
libertad.

6. Se debe creer en el sujeto, más que en las estructuras e
instituciones pues, en última instancia, todo depende de la
calidad de la persona.

7. El sujeto se construye, es decir, se auto-construye. Su
edificación desde sí es imprescindible.

8. No se puede delegar en el Estado lo que es tarea del sujeto.

9. El olvido de sí, la disposición para el esfuerzo y servicio
desinteresados, es el punto de partida de toda acción tendente
a revolucionar la actual sociedad.
Sin transgredir cada día el principio del interés particular no hay ser
humano integral y no hay revolución integral.

10. Se ha de repudiar la infausta fe economicista.

Lo concluyente son los elementos inmateriales, la libertad,
la verdad, la convivencia, el bien moral, el esfuerzo desinteresado y
la voluntad de trascendencia. El modelo homo oeconomicus
pretendido por el economicismo ha llevado de derrota en derrota a
los movimientos supuestamente emancipadores del pasado
inmediato, y ha creado seres que son, más que humanos, monstruos.

11. El esfuerzo y servicio desinteresados nos construyen como
seres humanos.

Lo sustantivo, según expuso Simone Weil, no son los derechos sino los
deberes, el ser servido sino el servir, lo que se recibe sino lo que se
da. Tal es el estado de animo óptimo para hacer frente a la gran
crisis múltiple en desarrollo, que sacude a la humanidad, la cual se
irá agravando más y más en los próximos decenios, y a la que se
debe dar una salida revolucionaria.

12. La concepción de la historia humana.
Las dos condiciones más importantes son la comprensión exacta de la realidad (lo que resulta del esfuerzo perpetuo por la verdad) y la elevación conforme
a un plan de calidad y valía del sujeto.

13. La meta es la transformación integral del orden
constituido.
Esto es, una Revolución Integral,

14. El estudio y conocimiento objetivo de la historia ha de ser
patrimonio de todas y todos, pues la historia es, como dijo
Cicerón, maestra de la vida.

15. Es decisiva la recuperación crítica y actualizada de lo
positivo del pensamiento clásico de la cultura de Occidente.

16. La meta es una sociedad frugal para todos.

Por tanto es el entusiasmo por la autosuficiencia y la posesión mínima, y no la riqueza, como preconizan los gastados credos obreristas, el fundamento de la vida buena y de la sociedad más deseable, como un bien y una virtud, a la
vez.

17. El culto por el Estado es hoy «el todo» del falso
radicalismo y del izquierdismo residual.

18. El actual régimen constitucional, partitocrático y
parlamentarista es una dictadura, la peor y más opresiva
dictadura política de la historia.

19. La participación de las mujeres.

Hombres y mujeres deben estar unidos, amarse y respetarse en pie de igualdad, compartiendo las tareas de la transformación integral del orden
constituido, sin sexismo de uno u otro tipo.

20. La Revolución Integral es necesaria.

Pero no para desarrollar la economía y la tecnología, fomentar el
consumo y realizar la felicidad general, sino para establecer una
sociedad libre, en la que lo humano pueda desenvolverse, triunfe el
afecto de unos a otros, la propaganda ceda ante la verdad, la
naturaleza sea restaurada y se viva de manera civilizada. En ella el
Estado ha de ser sustituido por un orden de autogobierno por
asambleas, y el capitalismo por un sistema plural de colectivismo, sin
salariado ni explotación, pero ello no será el fin sino el principio de
nuevos esfuerzos y nuevas luchas por llevar la condición humana a
metas aún más magníficas.

21. Los problemas políticos no pueden hacer olvidar los
existenciales.
Los problemas políticos, tan importantes, no pueden hacer olvidar los
de naturaleza existencial, que no admiten remedio práctico pero
están siempre ahí. Son la finitud, la soledad ontológica, el paso del
tiempo, la muerte y la nada eterna. Su olvido nos empequeñece y
disminuye, por lo que necesitamos meditar sobre ellos con
regularidad, para asumir hasta el fin nuestra condición

22. El trabajado asalariado, elemento de degradación global
de la persona.

Es algo vital. Una humanidad libre, autogobernada, moral,
autogestionada y asentada en el amor de unos a otros (ayuda mutua)
necesita de una sociedad sin trabajo asalariado, sin burguesía, sin
patronal, sin capital.El salariado destruye la esencia concreta humana porque hace imposible la construcción pre-política del sujeto. El verdadero anticapitalismo, sin comillas, es el que lucha contra el
trabajo asalariado.

23. El capitalismo depende en todo del Estado, no hay un
anticapitalismo creíble pro-Estado.


24. Por una sociedad rural popular. Contra la ciudad y la forma
de vida urbana.
El modo de vida óptimo de existencia humana lo proporciona la
pequeña población rural, donde además se puede desarrollar de
forma óptima la soberanía popular por asambleas, facilita la
convivencia íntima entre todos y poner en común los bienes de
producción.

25. Sobre la libre determinación de los pueblos oprimidos.

La libre determinación de los pueblos oprimidos será parte del proceso de la revolución integral, o no lo será. Esta justa reivindicación forma parte del programa estratégico de la revolución integral y ha de plantearse de forma
conjunta e integrada en el conjunto de transformaciones revolucionarias a efectuar.



viernes, 29 de diciembre de 2017

INCÓMODA SABIDURÍA

Un artículo de Rafael Rodrigo Navarro

Que cálido resulta hacer ciencia. Leer pausadamente esa revista de coloridas, brillantes imágenes. Junto a una chimenea que nos calienta mientras  chisporrotea juguetona. Poder concentrarse en la palabra y en el razonamiento.

Sentir el profundo placer de entender y soñar. Porque eso es la ciencia: un sueño que  hace volar al pensamiento.Ampliar los horizontes del  conocimiento. Crear hipótesis, plantear un experimento, comprobar la verdad o la falsedad de lo pensado.

Qué cálido resulta hacer ciencia. Junto a una chimenea que expande tibieza mientras respeta el silencio necesitado.

Qué placentero resulta dedicarse a la ciencia. Un quehacer valorado socialmente, un oficio difícil de aprender, sí, pero bien pagado. Puedes mediante la ciencia conseguir una fortuna. Exigente, sí; pero compatible con viajes  y  aventuras.

Qué agradable resulta dedicarse a la ciencia. Tienes la palabra  y  se te otorga el tiempo para enseñar. Tienes el conocimiento y se te dan oportunidades para incrementarlo. Se te da un podio y  eres admirado en tu altura que algunos llaman grandeza.

Pero eso es todo. Y nada más.

El conocimiento que nos  otorga la ciencia no  es  la sabiduría. Es apenas una pequeña parte de esa sabiduría que buscamos desde que somos conscientes  de habitar un mundo inabarcable. 

La sabiduría no se aprende en un cálido recinto, ni con una placentera  ensoñación  que nos hace crear hipótesis. La sabiduría hace que sintamos frio y vértigo y desazón y miedo. Se trata del  conocimiento de la otra parte de la luna. El  que no se ve. El que surge y permanece en nuestra parte oculta, el inconsciente. Que nos provoca con intuiciones, que nos desgarra con  sobresaltos de consciencia, que nos arroja una y otra vez fuera de la zona de confort, que nos emplaza a la lucha, a una brega sin fin.

Nace la sabiduría de una  percepción global de la vida. No deja nada en el tintero,  nada en el razonamiento, nada en la acción por realizar. A la sabiduría no le está permitido simplificar, dejar fuera de su consideración lo que nos es molesto, dificultoso o  árido.  Esto convierte su consecución en un camino duro, lento, angosto, que no obstante, dicen, lleva a la salvación.

Desde la sabiduría, la ciencia  a pesar de su grandilocuencia resulta demasiado simple, parcial, manipulable, provisional, efímera, demasiado distorsionante de la completa realidad. No se opone a la ciencia. Todo lo contrario, le da sentido. La coloca en su lugar. Deja a la vista la fatuidad de quienes la confunden con la visión global de la vida. Llama a la humildad. Destruye el pensamiento totalitario, combate la ambición y descubre la inseguridad mentirosa del poderoso.

Resultat d'imatges de GLOBALLa sabiduría es global. Percibe lo holístico, lo trascendente, lo que está más allá, la relación existente entre las personas, los objetos y la de aquellas y estos. 
La sabiduría incluye en sus análisis la indagación sobre el bien y sobre el mal, por ello resulta compleja, y orienta la vida a la consecución del bien que  atisba. La sabiduría tiene en cuenta  a la muerte como parte de la realidad de la vida.


¡ Qué incomoda es la sabiduría!

viernes, 8 de diciembre de 2017

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA Y ESCALA DE VALORES

Un artículo de Rafael Rodrigo Navarro 

Finalizados los años de la transición entre la dictadura franquista y la llamada democracia parlamentaria hemos llegado a la convicción de que los partidos políticos, todos, apostaron definitivamente por la continuidad.  Digo esto porque deseo  atenerme a los hechos, y  no a  las palabras del  penoso discurso de lo políticamente correcto que habló en su día de ruptura.

Pero, ¿Por qué  todos y cada uno de los partidos políticos que participaron en la transición y continúan activos en la vida política han desarrollado programas, a pesar de sus proclamas, continuistas de los regímenes anteriores monárquico, republicano y especialmente franquista?, ¿La continuidad de qué?

Por supuesto del ideario liberal-estatista que ha servido  de base a todas las constituciones españolas de los siglos XIX y XX, y por tanto iba a serlo también de la más reciente, la de 1978, con la que nos hemos adentrado en el siglo XXI. Una concepción de la sociedad en la que prevalece el economicismo frente a la convivencia libre de pueblos y personas, profundamente jerárquica a pesar de las apariencias, de clara vocación militarista e inevitable tendencia al totalitarismo. Un ideario liberal-estatista que siguen fielmente los partidos políticos parlamentarios, tanto de izquierdas como de derechas, desde mediados del siglo XVIII  y que recibió un espaldarazo con la llamada revolución francesa, a partir de la cual se viene escenificando la alternancia en el poder de ideologías que parecen opuestas y sin embargo lo son sólo en lo accidental.  Porque no existen diferencias que no sean de matices entre personas o grupos sociales que participan de una misma o parecida escala de valores.

Ahora bien, las constituciones de matriz liberal, entre ellas la española 1978 de la que muchos dicen sentirse orgullosos, han promovido durante los últimos siglos, y lo siguen haciendo, una visión economicista de la vida y la sociedad  que llama desarrollo a lo que no lo es, a partir de un ideario, el ilustrado, por el que se pretende gobernar en nombre del pueblo, pero sin el pueblo.
Resultat d'imatges de CONSTITUCIONES LIBERALES
Escala de valores significa ordenamiento prioritario de lo  que es valioso para el ser humano. Y lo más valioso, sin duda, no es aquello que nos permite poseer más y más, sino lo  que nos permite trascender lo puramente material. Una escala de valores constituye un instrumento valioso para la convivencia siempre y  cuando apunte hacia  lo que  verdaderamente es valioso: la capacidad de distinguir entre el bien y mal, como objetivo primordial.

La pregunta que casi nadie hace, es si la constitución española de 1978 constituye un instrumento jurídico válido en este sentido. ¿Se apoya   en una escala de valores  apropiada para mejorar las relaciones humanas? ¿Somos acaso conscientes que una constitución basada en una escala axiológica que pone la creación de  riqueza como objetivo número uno, no sirve para lo que se predica: hacer posible la convivencia mínimamente respetuosa de quienes viven en un mismo territorio? 

Si así fuera, no asistiríamos al caos convivencial existente, tampoco constataríamos casi a diario la falta de ética de quienes dicen gobernarnos, ni la profunda injusticia que supone la apropiación y reparto desigual continuado  del bien común, ni la vil y mentirosa utilización  de la propaganda política, ni por supuesto la vergonzosa intromisión del poder político y económico en la privacidad del sujeto humano, individual o grupal, ni tampoco  contemplaríamos el incremento constante de la violencia en las relaciones personales y sociales en general.

Como acabamos de constatar con la imposición de  priorizar constitucionalmente el  pago de los intereses de la deuda económica contraída ilegítimamente sobre cualquiera otros asuntos de orientación igualitaria, la constitución 1978 hace del dinero, por la propia dinámica de un capitalismo al que se adhiere sin ambages, la base para  la supervivencia de un tipo de sociedad organizada según los esquemas de la nación-estado, es decir jerárquica y desigual, por tanto lejos del objetivo de justicia que se pretende.

Si bien la constitución no niega valores como la libertad, la igualdad, la solidaridad, etc., lo que hubiera resultado  inadmisible, en la práctica por efecto de la escala de valores que promueve, quedan relegados. Cada escala de valores conlleva una cosmovisión diferente, lo que significa, a pesar de lo que se nos predica, que no son compatibles entre sí. De ello se sigue que si la constitución de 1978 ha optado por una visión economicista de la vida, son temas para ella secundarios la libertad, la justa distribución de la riqueza o la igualdad. El concepto de estado del bienestar resulta así un concepto vacío, orientado a ocultar un burdo economicismo acorde con la consideración del dinero como valor supremo.

Por el contrario, el verdadero bienestar, aquel que surge de una sana convivencia, no puede tener como valor primero lo económico, a pesar de su indudable importancia.  En la sociedad actual la posesión de dinero básicamente no responde al esfuerzo sino a un tipo de reparto desigual que hace el estado de la riqueza en atención a sus propios fines, entre ellos la dominación.  Con una escala de valores tal, y con el correspondiente ordenamiento jurídico el ser humano enferma pues se resiente en su salud física, psíquica y espiritual, es decir en su integridad.
Resultat d'imatges de COOPERACION O DINERO
Pues bien, esto y no otra cosa es lo que refleja el texto  de la constitución española de 1978, en la línea de ser de un capitalismo a su vez quintaesencia de la visión economicista de la vida que tiene en el consumismo descerebrado su principal valedor. Una sociedad líquida, según el término de moda atribuido a Zygmunt Bauman, que refleja la pérdida de la consistencia que da al ser humano el hecho vivir en una sociedad igualitaria que deviene amorosa.

Las constituciones decididamente liberales aparecen con la toma del  poder  por parte de la burguesía mercantil  transformada en industrial y sobre todo financiera. Es pues el espíritu burgués el que ha inspirado desde el inicio la redacción de las mismas, siendo en España la primera la de 1812 y la última la que ahora nos ocupa, la de 1978, en cuya elaboración y  promulgación, no hay que olvidarlo, el ejército ha jugado un destacado papel, como ya venía haciendo en el antiguo régimen del que por cierto se proclama enemigo, en esta nueva etapa. 

Con la fabricación del papel moneda, la emisión de deuda por parte de los estados como dinero, el incremento  de la presión impositiva  sobre el pueblo, la acelerada implementación del colonialismo como motor de la economía, el aumento exponencial de la milicia y la obligatoriedad del servicio militar para defender el control de los territorios ocupados, el crecimiento de las sociedades anónimas que acabarán convirtiéndose en empresa multinacionales, la destrucción del mundo rural y la potenciación de la ciudad frente al campo, es decir de las rentas frente a la producción  y la casi total monetización de las relaciones humanas, se consuma la orientación economicista de la vida iniciada y apoyada con la promulgación de aquellas constituciones modernas, casi la totalidad,  dirigidas a aumentar la riqueza individual en detrimento de lo comunitario, es decir, contrarias a la gestión participativa del bien común.

La construcción de una escala de valores en la que lo económico ocupa un lugar privilegiado, no es algo nuevo, sino repetido a lo largo de la historia como propio de los imperios habidos, y por tanto de los estados, lo que no evita su decadencia y posterior desaparición. En este sentido podemos hablar de continuidad entre monarquías, repúblicas o dictaduras, así como entre el llamado antiguo régimen y la sociedad moderna. Se trata de un ciclo que no puede acabar si no es con un cambio radical en la escala de valores que sustenta a las llamadas normas supremas o constituciones.

No hay que olvidar que fue durante el franquismo cuando España ya fue requerida para formar parte del espacio europeo. Así pues también Europa, en cuanto creación de un supraestado,  es un reflejo fiel de un nuevo economicismo, una escala axiológica en la que lo económico en general y el dinero en particular, ocupan el primer lugar. Planteamiento acorde con la preeminencia de unas oligarquías financieras que no han dejado de crecer desde la proclamación de las primeras constituciones liberales a finales del siglo XVIII.

Se denigra, en la actualidad, a la tradición, depositaria en muchos casos de valores axiológicos en los que lo económico no es lo prioritario. Lo mismo ocurre con la democracia directa, única capaz de reordenar la sociedad en torno a valores nuevos, tanto desde el punto de vista político como económico, mientras se exalta la democracia representativa y parlamentaria, como hace la constitución española de 1978, que nada nuevo aporta en este sentido. La consecuencia más directa de todo ello es  un anquilosamiento generalizado de la vida individual y social, una  falta de perspectiva para el futuro y una progresiva incapacidad por adaptarse a un tiempo, el presente, que está  exigiendo por sí mismo ese cambio radical en la escala de valores que evite la destrucción de la naturaleza y el ser humano.  

Pero no todo lleva a la desmoralización. La oposición a una constitución europea de cariz neoliberal, ha dado algunos frutos por el momento. Así pues, otra forma de vida económica  y política de los europeos es posible. Se trata de algo que  nos compete en cuanto sujetos celosos de la libertad, por lo que hemos de llegar a tener clara una forma  de vida en la que lo económico no sea prioritario, en contraposición al bombardeo mediático sobre el consumo como motor de la economía, y  a su vez hemos de ser capaces de ponerla en práctica.

Reflexionar sobre la constitución española de 1978, equivale a hacerlo sobre los   ordenamientos jurídicos de la humanidad en general, pues la escala de valores economicista  se ha impuesto en los cinco continentes y ha dado lugar al modelo estatal de relaciones humanas, así como a la redacción de las modernas constituciones, que no evitan un comercio competitivo, agresivo y destructor que frecuentemente acaba en guerras.  

No podemos aceptar vivir en marcos legislativos y legales que no pongan en primer lugar como prioridad máxima la convivencia y subordinen cualquier otra consideración, entre ellas la económica, a su mejora y preservación, lo que se consigue con una actitud de búsqueda permanente del Bien. Lo contrario de lo que ocurre en la actualidad, en que ni siquiera se plantea tal búsqueda. Nos preguntamos si la constitución de 1978, que tan pomposamente pretende  ordenar nuestras vidas, lo hizo en el momento de su redacción. La respuesta es que no. Convertir al estado en un proveedor de felicidad es mentir. Pretender que un estado sea proveedor de bienestar, como recoge la constitución, denota la miseria del economicismo y su enfoque materialista y reductor.

Una escala de valores adecuada pone la libertad, la ayuda mutua, la colaboración y el reparto equitativo del bien común por encima del dinero. Y si es tarea difícil, a veces épica, vivir con esta escala de valores no por ello es menos necesaria, pues viviendo con lo económico como prioritario llegamos a donde estamos, una sociedad en decadencia que  trata de sostenerse con constituciones como la de 1978  cuyo objetivo  fue dar continuidad al stuatu quo.

 Al pretender considerar secundarios valores tales como la colaboración y la ayuda mutua o el respeto escrupuloso a la individualidad, se genera daño  psicológico, así como miseria económica y moral.

Lo pertinente en economía y  en el ordenamiento legal es el control de las  necesidades de los seres humanos  para que  no devengan exclusivamente materiales y por tanto insaciables, lo que degrada al cuerpo, hace enfermar a la  psique y  anula la fuerza del espíritu, es decir,  para que no rompa la integridad del ser humano como individuo y como sociedad. Son atributos de los seres humanos la capacidad para ejercer la  justicia conmutativa y la  justicia distributiva, pero para hacerlo posible es necesario regirse por el principio ético de que la acumulación de riqueza no es un bien y sí el reparto equitativo de la misma. El exceso en la  acumulación privada desorganiza al grupo social y  destruyen su capacidad de producción a pesar de lo dice y promueve una escala de valores economicista. Por el contrario en otra escala de valores posible la cooperación aparece como el verdadero motor de la economía que resulta así  más eficaz, justo y respetuoso con la naturaleza, incluido el ser humano y su convivencia grupal.

¿Qué constitución actual  establece como prioritario lo aquí dicho?  ¿Acaso no se soporta la constitución española de 1978 en una escala de valores en todo inapropiada, generadora de desequilibrio social, algo contrario a las exigencias de supervivencia del  grupo social  e incluso de cualquier ser vivo? 

Cuando  calificamos de obsoleta a una norma jurídica, en este caso de la constitución española de 1978, lo que hacemos es apuntar a  la necesidad de regirse por una escala de valores en todo diferente.  Hablamos de la  necesidad de superar el concepto de estado actual. Hablamos de un cambio civilizatorio, pues esto es a lo que lleva un cambio en la escala de valores.  Y es por ello que decimos que la actual no es  ni eficaz ni  viable  pues una visión economicista de la vida y la sociedad no está orientada a la búsqueda del Bien a pesar de lo que se predica. Y sin embargo esta búsqueda aparece como fundamental y fundante de una sociedad nueva.

Lo contrario es pretender un imposible. La constitución actual de 1978 dice organizar la convivencia y la sociedad, pero a lo máximo que llega es a crear un  muy secundario y limitado estado llamado  de bienestar. Una estrategia que disimula el  estado de dominación de unos  sobre otros y oculta la verdadera desigualdad estructural de la actual escala de valores implementada desde el poder que resulta ser así antiética. 


Rafael Rodrigo Navarro , 6 de diciembre de 2017

domingo, 26 de noviembre de 2017

¿REVOLUCIÓ INTEGRAL ?


UN ARTICULO DE RAFAEL RODRIGO NAVARRO 


Confuci: "Si no estàs d'acord amb el funcionament de la societat, canvia't a tu mateix".

Sí una revolució amb caràcter global que mira a fora i a endins de la persona humana.

Revolució perquè cerquem un canvi radical de la societat, una volta al punt de partida on l'ésser humà (la humanitat) ha iniciat un camí sense retorn cap a la destrucció de si mateix i la natura. Exigeix de capacitat d'anàlisi.

Integral perquè no ens interessen els canvis parcials com aquells que miren exclusivament a la millora del benestar econòmic, objectiu bàsic de les revolucions fallides.  Es necessita d'esforç

Globalista perquè intenta entendre la complexitat de la societat i l'ésser humà: subjecte i part de múltiples relacions socials a l'hora. Exigeix humilitat i respecte al pròxim.

Una revolució amb una meta i una estratègia global perquè avui dia les relacions entre les persones són, per primera vegada en la història humana, realment globals. Exigeix d'un esperit col·laboratiu.

Anticapitalista ja que no podem acceptar un sistema econòmic basat en la desigualtat humana, encara que ens proporcioni benestar. Cal cultivar el desinterès.

Una revolució que tracta de crear éssers humans enfortits amb aquelles virtuts que és consideren la base de les relacions humanes: esforç en la consecució d'objectius comuns i recerca de la veritat i la justícia.  Es necessita de la reflexió profunda.

Una revolució enemiga dels estats actuals basats en l'acumulació de poders siguin teocràtics o laics, suportats per un consumisme desbocat, el malgasto i una carrera tecnològica cega, orientada a suportar imperis depredadors de les persones, de la natura i de les relacions de producció humanes. Estats enemics i destructors de les organitzacions y relacions humanes entre l'individu i el poder, és a dir de la llibertat humana. Necessita éssers humans valents.

Contraria a les relacions laborals assalariades, moderna forma d'esclavitud humana. Necessita de la capacitat d'innovació, autogestió i col·laboració entre éssers humans.

Partidària del concepte del "comunal" o bé comú productiu, base de les relacions de convivència i de l'equilibri entre el privat i el públic.

De l'autoconstrucció del ésser humà, d'un creixement personal basat en la independència, la potenciació de la consciència humana i la responsabilitat . De la autogestió  en l'organització social, la salut comunitària, l'educació i la defensa.

És a dir, una democràcia basada en nuclis de convivència amb propietat comuna, consell de veïns, assemblees de gestió, lluny de les actuals megalòpolis i la forma política basada en la suposada representació de persones massificades, sense criteri propi, dirigides pels potents mitjans de comunicació al servei de minories poderoses.

Una convivència entre els éssers humans que faci possible la vida i la procreació responsable, lluny de l'adoctrinament i dirigisme actual orientat al manteniment de l'esclavitud.



ENCUENTROS SOBRE REVOLUCIÓN INTEGRAL 

domingo, 22 de octubre de 2017

INSUMISO AL EJÉRCITO IMPERIAL

ACTA DEL MARTIRIO DE MAXIMILIANO 

Los romanos eran muy cuidadosos en los juicios, a pesar de sus muchos excesos, guerras y sus épocas convulsas. Cuando iban a ejecutar a alguien escribían actas del juicio. Gracias a ello nos han llegado muchas actas de los mártires de la Iglesia primitiva. He aquí un ejemplo:

 Resultat d'imatges de SAN MAXIMILIANO SOLDADO ROMANO
A Teveste (1), durante el consulado de Tusco y Anulino, el día doce de marzo, habiendo comparecido el foro Fabio Víctor junto con Maximiliano y permitida la asistencia del abogado Pompeyo, éste comenzó diciendo:
-Fabio Víctor, temonario (2) se ha presentado con Valeriano Quintino, prefecto de Cesarea, junto con el excelente recluta Maximiliano, hijo de Víctor: como que es apto, pido que le sea tomada la talla.
El Procónsul Dión pregunta:
-¿Cómo te llamas?
Maximiliano respondió:
-¿Para qué quieres saber mi nombre? No me es lícito hacer el servicio militar, porque soy cristiano.
El Procónsul Dión dijo:
-Tomale la talla.
Mientras se la tomaban, Maximiliano replica:
-No puedo hacer el servicio militar; yo no puedo hacer daño; soy cristiano.
El Procónsul Dión dijo:
-Tomale la talla!
Una vez hecho, el oficial proclamó:
-Mide cinco pies y diez pulgadas (3).
Dión dijo al oficial:
-Marquelo.
Resistiéndose a ellos, Maximiliano respondió:
-No. No puedo hacer el servicio militar.
Dión dijo:
-Haz el servicio si no quieres morir.
Maximiliano respondió:
-No lo haré. Córtame el cuello; yo no soy soldado de este mundo, sino soldado de mi Dios.
El Procónsul Dión le preguntó:
-¿Quien te ha líado de esa manera?
Maximiliano respondió:
-Mi alma y Aquel que me ha llamado. Dión dijo a Víctor, su padre:
-Aconseja a tu hijo.
Víctor respondió:
-Él lo sabe, ya tiene suficiente conocimiento para saber lo que le conviene.
Dión dijo a Maximiliano:
-Haz el servicio y recibe la marca (4)
-No recibo ninguna marca  -respondió-. Ya llevo la señal de Cristo, mi Dios.
Dión dijo:
-Enseguida te enviaré a tu Cristo.
-¡Ojalá que lo hicieras ahora mismo! -respondió-. Esta es también mi gloria.
Dión dijo al oficial:
-Márquelo.
Oponiendo resistencia, Maximiliano respondió:
-Yo no acepto la marca de este mundo y, si me la pones, la romperé, porque no tiene ningún valor. Yo soy cristiano, no me es lícito llevar colgado al cuello ese trozo de plomo desde que llevo la señal salvador de mi Señor Jesucristo, hijo del Dios vivo, que tú no conoces, que sufrió por nuestra salvación y que Dios entregó por nuestros pecados. A él servimos todos los cristianos; a él seguimos como líder de la vida, promotor de la salvación.
Dión dijo:
-Realiza el servicio militar y toma la marca si no quieres morir miserablemente.
-No moriré -le respondió Maximiliano-. Mi nombre ya está con mi Señor. No puedo prestar el servicio militar.
-Date cuenta de que eres joven -insistió Dión -, y haz el servicio, que es lo que procede para un joven.
-Mi milicia corresponde para con mi Señor -contestó Maximiliano- No puedo ser soldado de este mundo. Ya lo he dicho: soy cristiano.
El Procónsul Dión dijo:
-En la sagrada comitiva de nuestros señores Diocleciano y Maximiano, Constancio y Máximo, hay soldados cristianos y hacen el servicio militar.
-Ellos sabrán lo que les conviene -respondió Maximiliano-. Sin embargo, yo soy cristiano y no puedo hacer ningún daño.
-¿Qué mal hacen los que hacen el servicio? -preguntó Dión.
-Tú bastante sabes lo que hacen -contestó Maximiliano.
El Procónsul Dión dijo:
-Haz el servicio, no subestimes la milicia si no quieres acabar mal.
-Yo no moriré -respondió Maximiliano-; y, si salgo de este mundo, mi alma vivirá con Cristo, mi Señor.
Dión ordenó:
-Elimine su nombre.
Una vez borrado, Dión dijo:
-Ya que con espíritu insumiso has rechazado el servicio militar, recibirás la sentencia correspondiente -para que escarmienten los demás.
Y leyó la sentencia: «Ordeno que Maximiliano sea pasado por la espada por haberse negado con espíritu insumiso a realizar el juramento de la milicia.”
Maximiliano respondió:
-Doy gracias a Dios.
Había vivido en este mundo veintiun años, tres meses y dieciocho días.
Mientras lo llevaban al lugar del suplicio, dijo:
-¡Hermanos muy queridos! Apresuraros ávidamente con todas las fuerzas para tener la suerte de ver al Señor; que él os otorgue también a vosotros la misma corona.
Y con cara muy alegre dijo a su padre:
-Da a este verdugo el vestido nuevo que me habías preparado para la milicia. ¡Ojalá que te pueda multiplicar el ciento por uno, porque así nos podamos gloriar ambos en el Señor!
Y así sufrió inmediatamente el martirio.
La matrona Pompeyana reclamó el cadáver de Maximiliano al juez y, colocándolo en su litera, lo trasladó a Cartago y lo sepultó bajo la colina, junto al mártir Cipriano, cerca del palacio. Y, cuando la matrona murió, doce días después, fue sepultada allí mismo.
Su padre, Víctor, se volvió a su casa con gran alegría, dando gracias a Dios porque había enviado de antemano un tal regalo al Señor, él que debería seguirle pronto.
Demos gracias a Dios. Amén
_________________
1. Ciudad de la Numidia Cirtense, actual Tebesa.
2. El temonario era el recaudador del temo, un impuesto en metálico para liberarse del servicio militar.
3. Es decir, un metro setenta y ocho. La talla mínima requerida para ser legionario era de un metro setenta y dos.
4. La marca (signaculum) era una plaqueta de plomo que el soldado llevaba en el cuello como signo de identidad. Cf. GUIM, Urbs Roma, III, Salamanca 1985, p. 473, donde comenta precisamente este episodio de Maximiliano.



viernes, 6 de octubre de 2017

EUROPA NI ESTÁ, NI SE LE ESPERA


Tras las correspondientes investigaciones sobre el 23-F hemos podido saber que el rey España,  Juan Carlos I,  participó en el golpe de estado, por la simple razón de que los golpes de estados los da el ejército y no la población civil, como parece insinuarse recientemente. En el caso que nos ocupa además, en atención a lo relatado,  tuvo su origen en la  junta de jefes del alto estado mayor, de la que es presidente, según la constitución, el  rey de España.

Tuvo  Juan Carlos I  suerte de que , a causa del levantamiento del general Milán del Bosch y del teniente coronel de la guardia civil  Antonio Tejero  quienes  bien no  estuvieron  suficientemente informados o  hicieron  caso omiso de las órdenes sobre la desconvocatoria del mismo, pudo  aparecer ante la opinión pública como quien  había parado  el golpe y salvado a España de una dictadura.

El relato que se construyó a partir de entonces  interesó a todos  y  en especial  a los dirigentes de la Unión Europea, pues de este modo evitaban tener que  tomar algún tipo de medidas contra España en pleno y avanzado  proceso de adhesión (1).

De  hecho, de haberse  sabido la verdad, este proceso hubiera estado contestado por las clases populares europeas. Así pues los medios de comunicación hicieron su papel y  el golpista rey Juan Carlos  apareció como salvador del estado y  gran defensor de la democracia.  Así se escribe la historia.

Lo que está ocurriendo en este momento en Cataluña y con Cataluña, es  simple y llanamente un nuevo golpe de estado, por la misma cuestión que se originó  el  23-F  y, por desgracia, otros anteriores golpes de estado habidos durante los siglos XIX y XX.  Europa a su vez vuelve a reaccionar de manera similar. Ignorando.
    
Las razones para esta actitud son obvias. La  Unión Europea  teme la reacción del estado español  que entre otras cosas dejaría en evidencia lo que es el proyecto europeo: un fiasco de enormes proporciones.

La Unidad de Europa no es sino el intento de crear un Supraestado de dominación  en el nuevo concierto de superestados de dominación en el mundo. Nada de libertades, nada de democracia, nada igualdad, justicia o fraternidad.  Es la reacción necesaria e inevitable ante la pérdida de poder de Europa en el  mundo, lo que la convertiría en una potencia de segundo orden,  lo que no está previsto ni aceptado por las oligarquías financieras mandantes en Europa.

Este proyecto no tiene nada que ver con  una Europa de las nacionalidades (el concepto de nación hace tiempo que se reserva para el estado-nación  a partir de las llamadas revoluciones liberales durante los siglos XVIII y XIX)  por el simple hecho de que el concepto de nación sin estado no sólo les es ajeno sino contrario.  Reconocer  y aceptar el concepto de nación sin estado significa  tener que  aceptar a su vez la independencia e  igualdad radical de todas las naciones que ocupan un mismo territorio, lo que  no es el caso ni de España ni de Europa.

Algunos tomarán estas consideraciones sobre la posibilidad de existencia de naciones sin estado como una antigualla o un intento de  volver al pasado, pero no es esto cierto. Se trata  precisamente de  una proyección de futuro.  La defensa de un territorio compartido es mucho más eficaz bajo el parámetro de la igualdad  que a través de estados carentes de libertad y de  estructura desigual,  como se demuestra con  el  irresoluble problema entre España y Cataluña. Por el contrario, la defensa estatal,  la  misma que se predica ahora para una Europa Unida, se apoya  en  un militarismo que no es otra cosa que un negocio, presto a traicionar a la “patria” ( otro concepto de rancio origen seudoliberal)  en cuanto el negocio deje de ser tal.

El problema catalán  está sirviendo, por tanto, para hacer caer la venda de los ojos de muchas personas. Europa no va apoyar al pueblo catalán. Aparecerán ahora como mediadores toda una serie de entidades: Iglesia, partidos que se llaman equidistantes entre el nacionalismo y el estado, parlamento europeo, asociaciones de juristas, etc. etc. que dicen tener por  objeto reconducir el proceso, pero que difícilmente entrarán a fondo en el problema.

En realidad el tema de la independencia de Cataluña  está mal planteado  por parte de la clase política desde el momento en que se pretende la independencia de España y no de Europa, lo que equivale a salir de la sartén y caer en las brasas.

Una vez más estamos ante una manipulación del  sentimiento innato que tenemos los europeos de vivir en democracia,  intentando sustituir, según la jerga, los estados-nacionales actuales,  por  un estado europeo único.

Pero la tan querida representación política de los ciudadanos a través de los partidos políticos reunidos en pomposos parlamentos, significa muy poco, ni en España ni en Europa, como hemos tenido ocasión de ver con las actuaciones de los líderes de los partidos popular y socialista  españoles y sus homólogos en Europa que vienen gobernando tanto a los diferentes estados como a la Unión Europea en su conjunto. Efectivamente muchas políticas, quizás las más decisivas tienen lugar al margen de los mismos: participaciones en  guerras y  envío de tropas al exterior, fabricación  y  venta de armas, pago de deudas e intereses de dudosa legitimidad, persecución del derecho a decidir, apoyo financiero a ciertas empresas estratégicas para los intereses de los ejércitos y de los estados,  implementación de biopolíticas, ayudas a  multinacionales, reducción de libertades, etc. etc.
No estamos reformulando una parte de la doctrina fascista o falangista que reza que no debe haber partidos políticos (y  no obstante son  un partido político con pretensiones de ser excluyente), estamos diciendo que una democracia que genera partidos políticos para pasar directamente del individuo masificado, al que por cierto se le llama pueblo, al parlamento, además de constituir  una falsa democracia, es un peligro para la sociedad.

La representatividad de un parlamento nacional  es una representación de segundo orden, por tanto debe  existir, pero siempre y cuando exista a su vez la democracia  directa.

Si se obvia la democracia directa, con los correspondientes debates por asambleas,  abierta a la colaboración y a la ayuda mutua libre e  independiente  de los participantes en la misma, a la creación de un derecho consuetudinario popular, a la posibilidad de gestionar  directamente  bienes comunes así  como  proceder al  reparto equitativo de la riqueza ( ganancias  comunes), no puede haber democracia representativa y  hablar del  parlamento de la nación, es una entelequia y un concepto vacío.

Lo demás son milongas, falsos relatos que se crean con  éxito  en los despachos de las oligarquías  ayudados por enorme poder mediático del que disponen y que muchos creen, como el del rey Juan Carlos y  la transición democrática  española en su día, o como el que se nos va a contar a partir de ahora sobre la  actuación del rey Felipe VI de Borbón en Cataluña.

Rafael Rodrigo Navarro

(1)     SALISBURY WILLIAM, T: Spain and the Common Market 1957-1967, tesis de la Universidad de Wisconsin, 1986. RAIMUNDO BASSOLS : España ante Europa: Historia de la adhesión a la CE 1957-1985